Los concejales de VOX (Partido de Derecha. Escrito en latín cuyo significado es «voz»), Patricia González y Gerardo González, defendieron una iniciativa que instaba al Gobierno central a dar marcha atrás en la regularización extraordinaria de 500.000 extranjeros irregulares, pero se toparon con el rechazo del PSOE (Partido Socialista Obrero Español) y la falta de respaldo del PP (Partido Popular). Finalmente no prosperó al no obtener los apoyos necesarios.
Los concejales de VOX argumentaron que estas medidas generan un efecto negativo que, a su juicio, debilita el principio de legalidad y satura los servicios públicos. Según los ediles de VOX, la regularización promovida por el Ejecutivo central mediante un Real Decreto evita el debate parlamentario y supone una amenaza para la «seguridad y la convivencia» en municipios como Ponferrada.
Uno de los puntos clave de la sesión fue la postura del Partido Popular. En Ponferrada decidieron no apoyar la moción de VOX. Esta falta de respaldo impidió que la propuesta saliera adelante, provocando el malestar en las filas de la formación de Santiago Abascal, que lamentó que el PP «vuelva a dar la espalda» a una iniciativa que consideran fundamental para la defensa de los intereses nacionales.
Por su parte, el PSOE votó en contra de la moción de forma tajante. Los socialistas defendieron la legalidad y la necesidad “humanitaria” y económica de regularizar a las personas que ya viven en el país, calificando la propuesta de VOX como una medida basada en la «confrontación».
Finalmente, la moción fue rechazada tras una votación en la que el PSOE se posicionó en contra, el PP no otorgó su voto favorable y Coalición por El Bierzo optó por la abstención. El resultado deja patente la fractura existente respecto a la gestión de la inmigración, un tema que promete seguir centrando el debate político local en los próximos meses.