La vida de Yamir, un joven de 21 años residente en Río Colorado, Río Negro, es un desafío constante contra un cuerpo que crece a un ritmo que su organismo no puede sostener. Diagnosticado con el síndrome de Weaver, una condición genética extremadamente rara que acelera la maduración ósea y provoca sobrecrecimiento esquelético, Yamir enfrenta hoy una realidad compleja: su estatura alcanza los 2,30 metros, pero sus músculos y tendones no han logrado acompañar este desarrollo, lo que le impide caminar y le genera dolores crónicos por la rigidez corporal.

La historia de Yamir comenzó de manera atípica desde antes de su nacimiento. Su madre, Soledad Ruppel, recuerda que ya en el octavo mes de gestación su hijo superaba las expectativas de peso y tamaño. Al nacer, el pequeño ya presentaba dimensiones inusuales. Tras dos años de incertidumbre y consultas médicas, el diagnóstico confirmó el síndrome de Weaver, una afección que, según datos estadísticos, alcanza a una de cada 15.000 personas.

Durante gran parte de su vida, Yamir encontró un sostén en la escuela de educación especial, donde accedía a kinesiología, psicomotricidad y talleres terapéuticos. Sin embargo, al cumplir 18 años y finalizar su escolarización, el joven quedó desprotegido de este sistema de contención, lo que aceleró un deterioro en su estado físico.

«Cuando terminó la escuela, ya no tuvo nada más de eso, y eso implica mucho deterioro para Yamir», relata su madre, Soledad, quien se hace cargo de él a tiempo completo. La pensión por discapacidad que reciben, que ronda los 400.000 pesos, resulta insuficiente para cubrir las necesidades que exige la complejidad de su caso.

La situación tomó un giro inesperado hace algunas semanas, cuando su hermana mayor, Sofía, compartió un video en redes sociales mostrando la cotidianidad del joven. La respuesta de la comunidad fue conmovedora: vecinos de Río Colorado se organizaron para donar ropa a medida, alimentos y mejorar la calefacción de la casa. Incluso estudiantes de una escuela técnica local trabajan actualmente en adaptar una cama ortopédica para que Yamir pueda descansar correctamente.

No obstante, el objetivo principal sigue siendo la adquisición de una grúa de traslado hospitalaria. Debido a la rigidez de su cuerpo, mover a Yamir resulta una tarea titánica que requiere equipamiento profesional, el cual aún no ha llegado a sus manos. La familia también necesita realizar reformas edilicias urgentes en su hogar, como la ampliación de su habitación y la adaptación de un baño, para que el joven pueda tener una mayor autonomía y confort.

Soledad no pierde la esperanza y agradece cada gesto de apoyo. «Es muy emocionante ver toda la ayuda que llega, porque él va a poder estar mejor», asegura.

Para quienes deseen colaborar con esta causa, la familia ha dispuesto el alias yamir03.solmp para recibir donaciones económicas.

Mientras tanto, Yamir continúa esperando las herramientas que le permitirán, al menos, sobrellevar con menos dolor y mayor dignidad los días en los que la rigidez de sus huesos le impone una inmovilidad total.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo