Lucila Pérez, decidió compartir en TikTok un «story time» sobre su relación de pareja de once años con Agustín, un hombre que, técnicamente, es su tío. El relato, lejos de pasar desapercibido, desató una oleada de reacciones que oscilaron entre la curiosidad y la condena pública.

«Me demostró que podíamos tener una relación sana», confesó Victoria, al referirse al vínculo que ha marcado su vida durante más de una década.

La historia comenzó en 2015, en un momento de vulnerabilidad para Victoria. Tras atravesar dos relaciones fallidas y encontrarse sola con un bebé de cinco meses, Agustín apareció en su rutina. Él era el sobrino de su abuela materna, quien había llegado a Buenos Aires proveniente de Catamarca tras una separación personal.

«Era mi tío, pero no lo tenía muy incorporado porque nos habíamos visto muy pocas veces cuando éramos chicos. Además, era apenas un año mayor que yo», relató Victoria, explicando cómo el parentesco inicial no representaba una barrera emocional, dada la lejanía del vínculo familiar cotidiano.

Lo que empezó como un apoyo logístico y emocional, Agustín cuidando a los niños y compartiendo charlas cotidianas, derivó en un romance que ninguno de los dos buscaba inicialmente. Sin embargo, un dato clave terminó por derribar las barreras biológicas que el árbol genealógico imponía: Agustín era adoptado. Este descubrimiento, aunque conocido por otros, fue el punto de inflexión que permitió a Victoria reconfigurar sus sentimientos y validar su elección.

A pesar de la naturalidad con la que vivieron el inicio de su relación, el entorno no siempre fue comprensivo. La pareja enfrentó cuestionamientos familiares y una constante presión externa sobre la naturaleza de su unión. Sin embargo, para Victoria, lo que primaba era el bienestar y la contención que Agustín le brindaba, incluso asumiendo un rol paterno con su hijo mayor desde sus primeros años.

La vida de la pareja no ha sido lineal. Tras años de convivencia compleja en Buenos Aires y un intento de establecerse en Catamarca, tierra natal de Agustín, las circunstancias económicas y logísticas los mantienen actualmente distanciados. Ella reside en el barrio de Flores, en Buenos Aires, junto a sus hijos, mientras que él trabaja en la provincia de Catamarca, manteniendo el vínculo a través de videollamadas diarias.

A pesar de los obstáculos, la pareja mantiene planes firmes de reencontrarse. «Estamos bien, tratando de sostener el vínculo y extrañándonos mucho», asegura Victoria, quien define esta etapa como una pausa necesaria por razones laborales, pero con el objetivo claro de reunirse nuevamente.

«A pesar de las dificultades, todo valió la pena», concluye Victoria, dejando claro que, para ellos, la elección de estar juntos ha sido, por encima de cualquier etiqueta, un proyecto de vida compartido.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo