La Avenida Mitre, en el partido de Avellaneda, Buenos Aires, fue escenario este lunes de una jornada que prometía quedar en los libros de récords pero que terminó siendo recordada por la violencia. El evento, organizado por la popular parrilla «El Tano» con el respaldo municipal, tenía como ambicioso objetivo armar un sándwich de milanesa de 750 metros de largo para celebrar el aniversario del local y la fecha patria.
Sin embargo, a medida que avanzaban las horas, la expectativa de miles de vecinos se transformó en una creciente frustración. La convocatoria estaba programada para las 11 de la mañana, pero los retrasos en la logística y la preparación dilataron el cronograma.
«En el último momento, muchas personas comenzaron a descontrolarse, subiéndose, empujando y metiéndose directamente a sacar y comer el sándwich antes de que pudiera entregarse de manera organizada», señalaron, calificando el episodio como una «total y absoluta falta de respeto». Además de lamentar la pérdida del alimento, los dueños denunciaron que la turba se llevó incluso elementos de trabajo que formaban parte de la infraestructura del evento.
Sin previo aviso y superando el vallado de seguridad que separaba al público de la estructura gastronómica, una multitud se abalanzó sobre las mesas. Corridas, empujones y personas llevándose bandejas completas. Algunos testigos relataron la presencia de individuos que ingresaron con bolsas de consorcio para acopiar la mayor cantidad de matambre posible, dejando a cientos de familias y niños que esperaban pacientemente con las manos vacías.
Tras el escándalo, los propietarios de la parrilla emitieron un duro comunicado a través de sus canales oficiales. En él, expresaron su profunda angustia por el desenlace de un evento que demandó meses de trabajo y esfuerzo.
Para la elaboración de este intento de récord, que había sido certificado por un escribano, se habían utilizado unos 1.500 kilos de matambre, 7.500 huevos y más de 1.000 piezas de pan. Lo que debía ser un festejo popular que pretendía alcanzar las 7.000 porciones, terminó dejando un sabor amargo en la comunidad y un debate abierto sobre la seguridad y la organización en eventos de concurrencia masiva.