Lo que se proyectaba como una muestra de gestión y fortalecimiento de la seguridad bonaerense terminó ayer, 31 de marzo, en un escenario de fuerte confrontación. Durante el acto de egreso de más de 1.500 oficiales en la Escuela de Policía Juan Vucetich, el gobernador Axel Kicillof fue el blanco de silbidos, gritos y reclamos que interrumpieron su discurso en reiteradas oportunidades.
El malestar, que se hizo sentir desde el inicio de la ceremonia, tiene un origen claro: el atraso en el pago del aumento salarial del 11% acordado recientemente. A pesar de los anuncios oficiales, una parte significativa de la fuerza aún no ha visto reflejado el incremento en sus haberes, lo que caldeó los ánimos de los familiares y de los propios agentes presentes.
En medio de su alocución, mientras Kicillof enumeraba las inversiones realizadas en patrulleros y equipamiento, el grito de «¡Paguen el aumento!» se volvió unánime. «Es mentira», se escuchó decir a varios de los asistentes cuando el mandatario intentó resaltar las mejoras en las condiciones laborales de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
El acto finalizó de manera abrupta. Tras los constantes abucheos que fragmentaron su discurso, Kicillof dio por terminada la ceremonia sin la habitual ronda de prensa.
Este episodio en Berazategui marca un nuevo pico de tensión en la relación entre el Ejecutivo provincial y las fuerzas de seguridad, un vínculo que ha sido sensible desde las protestas policiales de 2020 y que hoy, en un contexto de crisis económica persistente, vuelve a mostrar fisuras profundas ante el reclamo salarial.