Mientras la Legislatura celebra el avance de grandes proyectos de conservación, el acceso principal a una localidad en constante crecimiento se transforma día a día en un foco de contaminación impune.

La mirada comunitaria y turística se enfoca cotidianamente en el atractivo de la costa, la playa y el paisaje, a escasos metros del ingreso a la localidad se desarrolla una realidad paralela impactante. En pleno debate y festejo legislativo por la creación del proyectado «Corredor de los 5 Grandes», el verdadero acceso al pueblo exhibe una acumulación de residuos a cielo abierto que desmiente el discurso conservacionista.

Las evidencias fotográficas tomadas en el lugar confirman la gravedad de la situación: plásticos, escombros, envoltorios y restos de vegetación dispersos entre la flora autóctona, conformando un paisaje de degradación justo antes de la entrada al ejido urbano.

Fallas del control estatal e irresponsabilidad ciudadana

El escenario refleja un doble quiebre en la gestión del territorio:

  • Falta de fiscalización pública: La zona carece de cartelería disuasoria, cámaras de monitoreo, controles efectivos o aplicación de sanciones para frenar el vertido ilegal.
  • Falta de conciencia social: Sectores de la población continúan utilizando predios no habilitados para depositar desperdicios de manera indiscriminada.

La contradicción entre la agenda legislativa y la coyuntura local resulta evidente. Las iniciativas normativas a gran escala avanzan con celeridad, mientras que la demanda de una solución integral, urgente y cotidiana para la gestión de residuos sólidos urbanos continúa relegada.

El crecimiento del foco de contaminación a la entrada del poblado plantea un llamado urgente a las autoridades competentese institucionales para establecer controles efectivos y garantizar la protección real del entorno.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo