Un empleado de la Municipalidad de General Roca fue descubierto gracias a una cámara oculta que la víctima instaló tras notar recurrentes y extraños episodios en su lugar de trabajo. La Cámara del Trabajo avaló la cesantía y marcó un fuerte precedente sobre violencia laboral con perspectiva de género.

En un hecho que combina la incredulidad con la más absoluta falta de respeto laboral, la Justicia de Río Negro confirmó la legalidad del despido de un trabajador municipal que fue descubierto vandalizando y orinando sistemáticamente el espacio de trabajo de una compañera. El fallo, emitido por la Cámara Segunda del Trabajo de General Roca, no solo dejó firme la expulsión del agente de la comuna, sino que además rechazó todos sus reclamos de indemnización y reincorporación.

El caso: sospechas, olor nauseabundo y una cámara oculta

El calvario para la empleada comenzó semanas atrás, cuando empezó a percibir un persistente y desagradable olor en su oficina, acompañado de manchas sospechosas sobre sus elementos personales y de labor. Sin entender el origen de la situación y ante la repetición de los episodios, la mujer decidió actuar por sus propios medios para esclarecer qué sucedía cuando ella se ausentaba de su puesto.

Para ello, montó una cámara oculta camuflada dentro del parlante de su propia computadora. Las imágenes obtenidas superaron cualquier ficción: el registro audiovisual dejó al descubierto cómo un compañero de trabajo se acercaba al sector y orinaba impunemente sobre el escritorio, el teclado y los materiales de oficina de la damnificada.

Del despido al revés judicial

Con las pruebas en la mano y el repudio generalizado, las autoridades de la Municipalidad de General Roca procedieron a despedirlo de manera inmediata bajo los cargos correspondientes a una falta gravísima.

Sin embargo, lejos de asumir la gravedad de su accionar, el hombre decidió iniciar una batalla legal contra el Estado municipal. Exigía su inmediata reincorporación a la planta, el pago de los salarios caídos durante el tiempo que duró el litigio y una cuantiosa indemnización por despido injustificado.

Un fallo con perspectiva de género

Lejos de darle la razón, la Cámara Segunda del Trabajo de Roca fue lapidaria en su resolución. Los magistrados consideraron que la conducta del empleado no representaba simplemente una falta de decoro o un daño material menor, sino que constituyó un grave acto de violencia laboral con clara perspectiva de género.

El tribunal sostuvo que la agresión afectó de manera directa la dignidad, la salud y la integridad psicológica de la trabajadora, violentando su derecho a desempeñarse en un ambiente seguro y libre de violencias.

De esta manera, la Justicia cerró la puerta a cualquier tipo de resarcimiento para el acusado, quien no solo se quedó sin su fuente laboral, sino que además deberá cargar con el peso de un fallo ejemplar que tipifica su incalificable conducta como un ataque directo a los derechos laborales y humanos de su compañera.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo