En una jornada que quedará grabada a fuego en los libros de historia del fútbol sudamericano, la selección de Paraguay logró una clasificación heroica a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026, eliminando a la poderosa Alemania en una definición por penales que paralizó los corazones de todo un país.
El escenario fue el imponente estadio de Boston, donde el conjunto dirigido por Gustavo Alfaro exhibió una disciplina táctica impecable para neutralizar el dominio alemán y escribir una página dorada para el balompié paraguayo.
El encuentro, correspondiente a los dieciseisavos de final, fue una lucha de voluntades desde el pitido inicial. Paraguay, que llegó a esta instancia tras clasificar como uno de los mejores terceros, salió al campo con una estrategia clara: orden defensivo y transiciones rápidas.
- El golpe paraguayo: En el minuto 42, la ilusión se transformó en realidad. Tras una brillante jugada colectiva iniciada por Miguel Almirón, Matías Galarza envió un centro preciso que Julio Enciso conectó de cabeza, batiendo a Manuel Neuer y desatando la euforia guaraní.
- La resistencia: Alemania, como era de esperarse, buscó la remontada. Lograron la igualdad al minuto 54 mediante un cabezazo de Kai Havertz. Durante el resto del tiempo reglamentario y la prórroga, el partido se convirtió en un duelo de alta tensión. El VAR jugó un rol fundamental al anular un gol alemán en el suplementario por una falta sobre el guardameta paraguayo, manteniendo vivo el sueño sudamericano.
El momento de la verdad llegó en la tanda de penales. Orlando Gill (arquero de San Lorenzo), el arquero paraguayo, se consagró como la figura excluyente de la noche. Con una actuación monumental, contuvo los disparos de Kai Havertz y Nick Woltemade, mientras que un remate alemán se perdió por encima del travesaño.
A pesar de las fallas de Antonio Sanabria y Fabián Balbuena en la serie paraguaya, la efectividad de José Canale (actual jugador de Lanús) permitió que Paraguay sellara la tanda con un 4-3 definitivo, propinándole a Alemania su primera derrota histórica en penales en una Copa del Mundo.

La eliminación de Alemania supone un nuevo golpe para el seleccionado europeo, que continúa su racha de inestabilidad en los torneos mundialistas. Para Paraguay, el triunfo no solo representa avanzar a los octavos de final, sino haber derribado un mito: nadie había logrado vencer a los teutones desde los once pasos en toda la historia de los Mundiales.
La magnitud del logro ha sido tal que el presidente de Paraguay, Santiago Peña, no dudó en declarar feriado nacional para este miércoles, celebrando el espíritu de un equipo que, fiel a su historia, demostró que en el fútbol «nunca se rinde».