La espera terminó para los vecinos de Carmen de Patagones. «La Esquina de Bottazzi», el emblemático maxikiosco ubicado en calle Dr. Baraja al 430, ha vuelto a abrir sus puertas, marcando un hito emocionante tras el devastador episodio que, hace apenas unos meses, amenazó con borrar de la historia local a este punto de encuentro tradicional.
La historia del comercio dio un giro dramático en la madrugada del pasado 31 de marzo. En medio de un fuerte temporal que azotó a la región, un cortocircuito en una de las heladeras desató un incendio de grandes proporciones. Las pérdidas fueron totales: el fuego consumió la mercadería, el equipamiento, las oficinas y toda la infraestructura que Dahiana Otero, su propietaria, había consolidado a lo largo de más de dos décadas.
El golpe fue doblemente doloroso. Como si la pérdida material no fuera suficiente, al día siguiente del siniestro, el local fue blanco de un saqueo que terminó de llevarse lo poco que había quedado en pie, sumiendo al negocio y a las ocho familias que dependían de él en una profunda crisis.
Lo que siguió al incendio fue una muestra conmovedora de la unión de los vecinos. Ante el panorama desolador, la Cámara de Comercio local lanzó una campaña solidaria para asistir a Dahiana, quien además atravesaba complicaciones de salud. La respuesta fue inmediata: clientes, comerciantes y ciudadanos de Patagones y Viedma se sumaron con aportes económicos y mensajes de aliento para que el histórico kiosco pudiera ponerse de pie.
«Sabíamos que eran momentos complejos, pero confiamos en la solidaridad de nuestra comunidad», señalaron en aquel entonces desde la entidad que acompañó a la propietaria en la gestión de seguros y trámites legales.
Hoy, la reapertura de «La Esquina de Bottazzi» no solo celebra la reposición de heladeras, mercadería y estanterías, sino que representa el triunfo de la perseverancia sobre la adversidad. El local, ubicado frente a la Plaza Villarino, vuelve a ser ese rincón familiar donde la comunidad se encuentra a diario.
Con las persianas nuevamente arriba, el comercio retoma su actividad habitual, dejando atrás el humo y los escombros para escribir un nuevo capítulo. Para Dahiana Otero y todo su equipo, el regreso no es solo un acto comercial; es la confirmación de que, con esfuerzo y el respaldo de una comunidad unida, es posible superar incluso los golpes más duros.