Lo que comenzó como un desperfecto técnico se ha transformado en una pesadilla para una treintena de familias del Barrio La Esperanza. Desde hace 72 horas, un sector de la barriada permanece a oscuras debido a la rotura de un componente eléctrico en la vía pública, y la respuesta de la empresa distribuidora de energía, EdERSA, ha desatado una ola de indignación.
Según el relato de los damnificados, el problema se originó por un fusible quemado en la calle 37. A pesar de los reiterados reclamos, la solución parece estar lejos de concretarse.
«Nos dijeron que no saben cuándo lo van a arreglar; nos llegaron a hablar de un plazo de 3 o 4 semanas. Es una falta de respeto total», expresó con angustia una vecina del sector.
El reclamo no solo se basa en la incomodidad de la falta de servicio, sino en cuestiones de extrema urgencia:
- Población vulnerable: Entre los afectados se encuentra un niño con discapacidad, cuya familia requiere del suministro eléctrico para garantizar condiciones básicas de cuidado y bienestar.
- Pérdidas materiales: En un contexto económico asfixiante, los vecinos denuncian haber perdido toda la mercadería que requiere refrigeración. «Somos gente trabajadora a la que le cuesta ganarse el peso; con lo caro que está todo, no podemos permitirnos tirar comida», manifestaron.
Hasta el momento, los vecinos aseguran que la empresa no ha brindado un cronograma oficial de reparación, limitándose a respuestas evasivas a través de sus canales de atención. La incertidumbre crece mientras los alimentos se echan a perder y la seguridad del barrio se ve comprometida por la falta de iluminación pública.
Las 30 familias afectadas exigen la intervención inmediata de las autoridades municipales y del organismo regulador, entendiendo que la energía eléctrica es un servicio esencial que no puede interrumpirse de manera indefinida por una falla técnica menor.