Lo que debería ser una transición fluida hacia la Autopista Buenos Aires-La Plata se ha convertido en una zona de temor y extorsión para cientos de automovilistas. En el sector conocido como el Triángulo de Bernal, en el acceso a la capital, un grupo de hombres bloquea diariamente el paso de los vehículos para exigir dinero bajo amenazas.
La modalidad, que vecinos y habituales transeúntes describen como un «peaje clandestino», ocurre a plena luz del día. Los individuos se interponen físicamente frente a los capós de los autos, impidiendo el avance y obligando a los conductores a detenerse en una zona de alta velocidad y flujo vehicular.
El testimonio de los afectados coincide en un patrón de violencia creciente. Bajo el pretexto de una supuesta colaboración, acompañada de frases como «una monedita o lo que tenga», la situación escala rápidamente si el conductor se niega a entregar dinero.
- Bloqueo de paso: Los sujetos forman barreras humanas que obligan a frenar a cero.
- Daños materiales: Quienes intentan esquivarlos o se niegan a pagar reportan golpes de puño, patadas en las puertas y pedradas contra los cristales.
- Amenazas verbales: El ambiente de intimidación impide que muchos denuncien por miedo a represalias en sus trayectos diarios.
La comunidad de Quilmes y los usuarios de la autopista han expresado su agotamiento ante la falta de respuestas oficiales. A pesar de ser un punto neurálgico que conecta el sur del conurbano con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la ausencia de patrullaje es la principal queja.
«No podemos vivir así. Pasas con el corazón en la boca rezando para que no te rompan un vidrio o te pase algo peor si no tenés cambio encima», afirmó un vecino de la zona que utiliza el acceso cada mañana.
Los residentes exigen de manera urgente una presencia policial permanente y puestos de control efectivos que disuadan estas prácticas. Advierten que, de no intervenir las autoridades, el riesgo de un incidente vial mayor o un enfrentamiento violento entre conductores y extorsionadores es inminente.
Hasta el momento, no se han registrado detenciones vinculadas a estos hechos en la última semana, mientras el Triángulo de Quilmes continúa siendo un punto crítico de inseguridad vial y ciudadana.