La inflación en Argentina continúa su proceso de descenso. Según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en junio una variación mensual del 1,9%, logrando perforar el piso del 2% por primera vez desde agosto de 2025.
Este dato representa una baja de 0,2 puntos porcentuales respecto a mayo, cuando la inflación había marcado un 2,1%. Con esta cifra, el acumulado interanual se ubicó en 33,5%, mientras que la suba de precios en lo que va del 2026 alcanzó un 16,8%.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró la cifra y destacó la «fortaleza del proceso de desinflación». A través de su cuenta en la red social X, el funcionario subrayó que el registro de junio es el más bajo de los últimos diez meses y resaltó el buen desempeño de rubros clave.
De acuerdo con el informe técnico, el IPC Núcleo fue del 1,6%, traccionado principalmente por incrementos en pan y cereales, medicamentos y alquileres. En cuanto a los precios regulados, el avance fue del 2,3%, debido a ajustes en las tarifas de electricidad y transporte público.
Por otro lado, los precios estacionales mostraron una suba del 3,4%, influenciada principalmente por aumentos en verduras y servicios turísticos, aunque con una moderación en el rubro frutas.
A nivel sectorial, «Recreación y cultura» lideró las subas mensuales con un 4,2%, motorizado por el encarecimiento de los paquetes turísticos, seguido por «Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles», con un 3,3%.
El dato oficial se alineó con las proyecciones de diversas consultoras privadas. Si bien el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectaba un 2% promedio, firmas como Fundación Libertad y Progreso y Analytica habían estimado un 1,8%, mientras que otras consultoras como C&T Asesores Económicos, EconViews y Eco Go pronosticaron el 1,9% que finalmente informó el organismo estadístico.
Este nuevo índice refuerza la tendencia de desaceleración que el Gobierno busca consolidar para estabilizar la macroeconomía en el segundo semestre del año, en un contexto donde el control de precios en bienes y servicios esenciales se ha convertido en el principal termómetro de la gestión económica.