El Concejo Deliberante de Viedma fue escenario el pasado 14 de abril en plena sesión de uno de los capítulos más lamentables y repudiables de la política local reciente. Lo que se presentó falsamente como un acto de genuina preocupación social por parte de la concejal peronista terminó revelando su verdadera cara: una burda manipulación para utilizar a las personas con discapacidad y a sus familias como meros peones para una puesta en escena político-partidaria.
La concejal Vanesa Cacho Devicenzi impulsó un proyecto de comunicación exigiendo soluciones al gobierno nacional, apuntando con el dedo hacia la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) bajo el argumento de que todo responde a «una decisión política del gobierno nacional». Sin embargo, el relato de la edil cruje por su propio peso. En una omisión flagrante y maliciosa, ocultó que la responsabilidad directa de gestionar y operativizar estas áreas recae hoy sobre el gobierno provincial de Alberto Weretilneck. Escondiendo la inacción de la provincia detrás de la pantalla del conflicto nacional, la concejal no buscaba soluciones reales; buscaba un enemigo útil para su propia agenda.
Lo verdaderamente alarmante no es solo la distorsión de los datos administrativos, sino los métodos utilizados para llenar las sillas del Concejo. Mientras que durante la sesión la concejal se jactaba de que «los vecinos están presentes por decisión propia», varios audios contradicen a la concejal.
Los audios reveladores:
La filtración de audios dejó al descubierto la maquinaria de presión psicológica ejercida sobre las familias. «Yo espero hasta mañana, porque si no me contestan ahora este audio, yo lamentablemente tengo que dar de baja a gente que no están involucrados en el grupo», se escucha decir en un mensaje a quien coordinaba la asistencia masiva tras recibir la directiva del secretario del bloque: «El martes 14 a las 8:00 es la sesión… avisame si van a venir o no». Obligar a familias vulnerables a movilizarse bajo la amenaza de ser expulsados de los espacios de apoyo es un acto de una bajeza moral imperdonable.
Pasado el show mediático, ocurrió lo previsible: absolutamente nada. La provincia se lavó las manos con un tibio «nosotros solo complementamos a Nación», el proyecto no modificó la realidad de nadie y la desilusión se transformó en indignación.
El reclamo apunta directo a la concejal autora de este proyecto: Vanessa Cacho Devincenzi. Principal implicada en esta polémica. Aunque vale mencionar que los concejales de Juntos Somos Río Negro (Luciano Ruiz, Pedro Bichara, Natalia Macri y Evelyn Rousiot) y del bloque Vamos con Todos (Julián Algarañaz y Lorena Alan) votaron a favor y acompañaron. Los reclamos se van acumulando pero las soluciones escasean.
Hoy, los propios damnificados empiezan a romper el silencio y a alzar la voz contra «el verso de Vanessa», dándose cuenta de que fueron burdamente engañados. El enojo legítimo ya no se puede ocultar. Señalando también a cómplices de la farsa como el concejal (presidente del concejo deliberante), quien con su voto avaló el engaño.
Utilizar la desesperación de quienes esperan medicamentos y prestaciones para armar una tribuna militante y de presión es una práctica rancia que Viedma no debe tolerar. Vanessa debe rendir cuentas, no ya por la ineficacia de su proyecto, sino por la crueldad de haber usado como escudo político a los sectores más desprotegidos de la comunidad.
Los pibes libertarios de viedma mostraron en un video los audios que muestran las operaciones típicas en esta gestión que es la que más utilizo a los discapacitados.

Archivo: Cacho Devincenzi junto a Axel Kicillof durante un evento en Patagones.