Una jornada de pesca deportiva que transcurría con normalidad en las aguas del Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro, se transformó este lunes en una experiencia de tensión y adrenalina. Un kayakista que navegaba cerca de la costa en Bahía Rosas fue sorprendido por una orca que, al confundirlo con un lobo marino, se abalanzó sobre él en una persecución que quedó registrada en video.
El protagonista del tenso encuentro, identificado como Boris Ibáñez, un pescador y guardavidas experimentado, relató posteriormente los segundos de «desesperación» que vivió cuando el ejemplar, un macho adulto registrado científicamente como Pao (PTN-006), comenzó a seguirlo mientras intentaba regresar a tierra firme.
Según explicaron expertos y especialistas en fauna marina, el comportamiento del animal respondió a un estímulo auditivo. Las orcas de esta región tienen como comportamiento aprendido la caza de presas en la costa, una técnica que las madres transmiten a sus crías. Se presume que el sonido de los remos sobre el agua atrajo la atención de Pao, quien interpretó la silueta del kayakista como la de una potencial presa, habitualmente un lobo marino.
En las imágenes que circularon en redes sociales, se muestra el momento exacto en el que el gran mamífero marino acelera en dirección al kayak. Ante la inminente proximidad, el navegante, en un acto de instinto, abandonó la embarcación, que terminó dándose vuelta, mientras la orca, al percatarse de que el objeto no era un animal marino, cambió su rumbo y regresó mar adentro sin provocar mayores incidentes.
A pesar del susto que generó el hecho, los especialistas fueron claros al llevar tranquilidad a la población: no existen registros documentados de ataques de orcas salvajes a seres humanos en libertad. Todos los episodios de agresiones registrados en la historia han ocurrido exclusivamente en entornos de cautiverio.
«La orca se acercó a escasos metros del kayak y, al detectar que no era una de sus presas, se retiró», señalaron fuentes cercanas a la investigación, quienes también destacaron la importancia de este fenómeno como parte de la vida silvestre en la Patagonia.
El suceso en Bahía Rosas, un área ubicada a unos 75 kilómetros de Viedma, sirve como recordatorio de la proximidad de la fauna marina a la costa rionegrina, un comportamiento que, si bien es natural, exige precaución y respeto por parte de quienes frecuentan estas aguas. La impresionante secuencia fue captada por testigos en la playa, cuyas imágenes han permitido reconstruir este encuentro que, afortunadamente, no pasó de ser un susto histórico para el deportista.