El rugir de los motores y el aroma a combustible aeronáutico marcaron el ritmo de un fin de semana inolvidable en Villa Regina. El Aeroclub local celebró su 70° aniversario con un festival aéreo que superó todas las expectativas, convocando a cerca de 4.000 personas y devolviendo a la región un espectáculo de acrobacias que no se veía con tal magnitud desde la década del 80.

El evento, que combinó la destreza de pilotos de todo el país y Chile con un ambiente familiar, tuvo como gran protagonista al cielo despejado, escenario ideal para las piruetas de más de 20 aeronaves.

Uno de los hitos del festival fue el éxito de los vuelos de bautismo. Alrededor de 400 personas se animaron a despegar para observar desde las alturas el trazado de la ciudad y el característico paisaje otoñal del Alto Valle. La demanda fue tal que los cupos se agotaron rápidamente, obligando a los organizadores a reprogramar vuelos pendientes para los próximos días.

Sofía Tovani, secretaria de la institución, destacó la importancia del evento para el club: «Nos alegra de corazón que toda la población haya podido disfrutar de este show. Fue un arduo trabajo de un gran equipo». Por su parte, Maicol Portone, jefe del aeródromo, calificó el balance como «muy positivo», señalando que el festival sirvió para que muchos vecinos conocieran por primera vez las instalaciones.

El show de acrobacias dejó al público boquiabierto. Entre los momentos más destacados figuró la participación del piloto platense y comandante de Aerolíneas Argentinas, José Ignacio Basílico, quien a bordo de su avión Pitts dibujó un corazón en el cielo dedicado a su esposa. También brilló el instructor pampeano Gustavo Bilbao, con arriesgadas maniobras en su aeronave ultraliviana.

El festival contó además con la presencia de la Fuerza Aérea Argentina y el Club de Paracaidismo y Rescate de Neuquén. Uno de los instantes más solemnes se vivió cuando un paracaidista descendió desde los 10.000 pies portando la bandera argentina mientras las estrofas del Himno Nacional resonaban en el predio.

A pesar del éxito, la jornada del domingo presentó un desafío técnico cuando el Cessna 172 del club local sufrió la rotura de un magneto, quedando inoperativo. Sin embargo, el espíritu de camaradería aeronáutica se hizo presente: aeroclubes vecinos de General Roca, Choele Choel y Allen asistieron de inmediato para que los vuelos recreativos pudieran continuar.

Más allá del espectáculo, el festival marcó el renacimiento del Aeroclub de Villa Regina, que desde 2022 viene trabajando en su puesta en valor administrativa y edilicia. Actualmente, la institución cuenta con una Escuela de Pilotos Privados con seis alumnos en formación, lo que asegura que la pasión por volar en la ciudad tiene el futuro garantizado.

Con un patio gastronómico colmado y una organización que resistió la masiva afluencia de público, Villa Regina cerró sus festejos demostrando que, tras siete décadas, el sueño de volar sigue más vigente que nunca.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo