El Ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia de Santa Fe ha comenzado a ejecutar operativos directos en los domicilios de estudiantes involucrados en amenazas de bomba falsas. La medida busca terminar con la ola de intimidaciones públicas que ha paralizado el ciclo lectivo en diversas instituciones durante los últimos meses.
Lo que muchos adolescentes consideran una «travesura» para evitar un examen o perder horas de clase, ha pasado a ser tratado como un delito con consecuencias económicas reales para sus tutores legales. Bajo la premisa de que «la educación empieza por casa», la Policía de Santa Fe, coordinada con el Ministerio Público de la Acusación (MPA), está notificando formalmente a los padres sobre el inicio de causas penales y la aplicación de multas severas.
- Rastreo tecnológico: Mediante el área de Cibercrimen, se identifican las líneas telefónicas y direcciones IP desde donde se originan las llamadas o mensajes intimidatorios.
- Visitas domiciliarias: No se trata solo de una citación judicial; efectivos policiales se presentan en los hogares para notificar la infracción, generando un impacto directo en el entorno familiar.
- Resarcimiento económico: Los padres deben hacerse cargo de los costos operativos que implica movilizar al personal de Explosivos, ambulancias y fuerzas de seguridad, cifras que pueden ascender a cientos de miles de pesos por cada falso aviso.
Tras meses de frustración por parte de directivos, docentes y padres que veían cómo se perdían días de clases innecesariamente, la medida ha sido recibida con alivio por gran parte de la sociedad santafesina.
«Es una medida de sentido común. El Estado no puede gastar recursos de todos en bromas de mal gusto, y si los menores no comprenden la gravedad, sus responsables legales deben responder por ello», señalan fuentes cercanas a la cartera de Seguridad.
Con esta nueva política de «tolerancia cero», el Gobierno de Santa Fe apuesta a que el bolsillo sea el mecanismo más efectivo para que los padres supervisen el comportamiento digital de sus hijos y devuelvan la normalidad a las aulas.