En una jornada que marca un punto de inflexión en el conflicto que mantiene en vilo a las fuerzas de seguridad rionegrinas, representantes del Consejo de Bienestar Policial y Penitenciario mantuvieron la primera reunión oficial con altos funcionarios del Gobierno provincial. A pesar del acercamiento, desde el sector trabajador ratificaron que los acampes se mantienen firmes en toda la provincia.
El encuentro, que tuvo lugar en la capital provincial, contó con la participación de los referentes Sabatini y Ramón Albornoz por el lado de los trabajadores, mientras que la comitiva oficialista estuvo integrada por el Secretario General de la Gobernación, Nelson Cides, y el Secretario de Seguridad, Daniel Jara.
A través de un audio difundido tras el encuentro, el referente principal del Consejo, Rubén Muñoz, quien se encuentra actualmente privado de su libertad, calificó la reunión como un «gran primer paso».
«La lucha es el motor de la historia. Hemos logrado abrir la primera puerta, que es el diálogo con el gobierno. Ellos han comprendido que en democracia solamente a través del consenso se construyen y modifican las relaciones», expresó Muñoz desde su lugar de detención.
Durante el cónclave se abordaron temas críticos que forman parte del pliego de reclamos que lleva dos meses sin resolución:
- Situación de los sumariados: Se trató específicamente la situaciones administrativas de los efectivos. El compromiso oficial fue revisar estos expedientes con el Jefe de Policía para buscar resoluciones que impliquen la mínima sanción posible, priorizando la voluntad política de diálogo.
- Reclamo Salarial: Si bien no hubo una oferta concreta inmediata, el Secretario General de la Gobernación se comprometió a elevar el pedido al Gobernador para analizar la factibilidad y los tiempos de un posible incremento para el sector.
- Continuidad Institucional: Se acordó mantener una «puerta abierta» para futuras mesas de trabajo que aborden las injusticias internas y las condiciones laborales.
A pesar del optimismo por el reconocimiento oficial del Consejo como interlocutor, la dirigencia fue enfática en pedir cautela a las bases. La consigna es clara: el diálogo no implica, por el momento, el levantamiento de las medidas de fuerza.
«Llevamos tranquilidad a toda la familia policial: los acampes continúan», informaron oficialmente desde el Consejo. La estrategia de los trabajadores es mantener la presencia en las calles hasta que los acuerdos de palabra se traduzcan en decretos o actas firmadas que garanticen las mejoras salariales y el cese de las persecuciones administrativas.
El conflicto, que ya suma 60 días de protestas bajo condiciones climáticas adversas, entra ahora en una etapa de negociación política donde la «paciencia y la unidad» serán claves para determinar si la paz social retorna finalmente a las filas de la fuerza rionegrina.