En un contexto de creciente preocupación por la seguridad en el ámbito educativo, las instituciones de la región, entre ellas el Colegio San José, han comenzado a informar a las familias sobre las nuevas directrices oficiales para el abordaje de situaciones críticas. A través de una comunicación formal, se detallaron las «Orientaciones para la actuación inmediata ante la detección de mensajes amenazantes o presencia de armas en el escenario escolar», un protocolo diseñado para priorizar la vida y la integridad física de la comunidad.

En un documento, emitido por la Dirección General de Cultura y Educación del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, se establecen los pasos estrictos que las autoridades escolares deben seguir frente a alertas de tiroteos o la sospecha de armas de fuego en los establecimientos.

El protocolo distingue dos escenarios principales. El primero se refiere a la aparición de mensajes amenazantes en soportes digitales, inscripciones o cartelería. Ante estas situaciones, el procedimiento estipula:

  • Aviso inmediato: El personal que detecte el mensaje debe informar de urgencia al Equipo de Conducción.
  • Cadena de mando: Se activará una notificación urgente que escala desde la Inspección de Enseñanza hasta las Jefaturas Regionales y Direcciones Provinciales.
  • Denuncia judicial: El director o directora de la escuela tiene la obligación de radicar la denuncia ante la Fiscalía para que se inicie la investigación pertinente.
  • Protección de identidad: Para resguardar los derechos de los niños, niñas y adolescentes (NNAyJ), se evitará identificar a estudiantes en la instancia inicial del proceso.

En el caso extremo de detectarse la presencia física de un arma, las directrices son de carácter operativo y preventivo:

  1. Presunción de peligro: Toda arma de fuego se considerará cargada en todo momento.
  2. Manejo de la crisis: Se debe intentar dialogar con el estudiante para calmarlo, mientras otro responsable llama simultáneamente al 911.
  3. Seguridad física: Se pedirá al estudiante que coloque el arma sobre una superficie estable y, si es de fuego, que retire el dedo del gatillo.
  4. Resguardo del resto del alumnado: Mientras se aguarda a la fuerza pública, los demás estudiantes y docentes deben permanecer dentro de sus aulas.
  5. Custodia del elemento: Ningún civil debe tocar el arma; un adulto responsable debe custodiar el aula hasta que la policía la retire de la institución.

Una vez controlada la situación, el protocolo no finaliza. Se establece que la presencia de un arma configura un delito, por lo que el estudiante quedará bajo custodia y se dará intervención inmediata a su familia y a la justicia.

Posteriormente, las instituciones deberán implementar acciones socioeducativas de corto y largo plazo para sanar el clima institucional. Esto incluye:

  • ·       Espacios de trabajo pedagógico con los alumnos para procesar lo sucedido.
  • ·       Acompañamiento a las familias.
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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo