El Gobierno de Javier Milei alcanzó esta madrugada su mayor hito legislativo en lo que va del año. Con 42 votos a favor, 28 en contra y 2 abstenciones, el Senado de la Nación sancionó de manera definitiva la Reforma Laboral, cerrando así un ciclo de intensas negociaciones que mantuvo en vilo al sector empresarial y a los sindicatos durante meses.
La aprobación se dio en el marco del cierre de las sesiones extraordinarias, apenas 48 horas antes de que el Presidente inaugure el período ordinario el próximo 1° de marzo. El oficialismo, apoyado por sectores del PRO y bloques federales, logró ratificar los cambios introducidos previamente por la Cámara de Diputados, otorgando al Ejecutivo una herramienta que consideran «vital» para reactivar el empleo formal.
La nueva ley introduce cambios estructurales en la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) y regímenes especiales. Entre los puntos más destacados que entrarán en vigencia tras su promulgación, se encuentran:
- Fondo de Asistencia Laboral (FAL): Se habilita la creación de un sistema de cese laboral que las empresas podrán negociar en sus convenios colectivos. Este fondo busca reemplazar las indemnizaciones tradicionales por un esquema de capitalización similar al del sector de la construcción.
- Período de Prueba: Se extiende formalmente el período de prueba a 6 meses para la mayoría de las empresas, pudiendo extenderse hasta 8 meses en compañías de hasta 5 empleados y hasta un año en pymes.
- Banco de Horas: Se introduce la posibilidad de compensar horas extra con francos, permitiendo una mayor flexibilidad en la jornada laboral, siempre que medie acuerdo entre las partes.
- Blanqueo y Multas: Se establece un régimen de regularización para empleados no registrados que incluye la condonación de multas para empleadores que normalicen la situación de sus trabajadores en un plazo de 6 meses.
- Servicios Esenciales: Se amplía la lista de actividades consideradas «esenciales» y de «importancia trascendental», obligando a mantener guardias mínimas de hasta el 75% y 50% respectivamente durante medidas de fuerza, lo que limita significativamente el alcance de los paros.Para alcanzar el quórum y los votos necesarios, el oficialismo debió ceder en puntos críticos. El cambio más significativo fue la eliminación del artículo que permitía descuentos salariales por licencias médicas y accidentes inculpables, una propuesta que había generado un rechazo unánime en el arco sindical y en los sectores más duros de la oposición.
Asimismo, se mantuvo el esquema de vacaciones fraccionadas (mínimo de 7 días), garantizando que al menos una vez cada tres años el trabajador pueda gozar de un período en temporada de verano.
Desde el estrado, el oficialismo defendió la norma como un paso necesario hacia el siglo XXI. «No podemos seguir con leyes de 1974 para una economía digital», afirmaron voceros de La Libertad Avanza.
En contraste, fuera del Congreso, las centrales obreras (CGT y las dos CTA) encabezaron una movilización que terminó con incidentes aislados. Para Hugo Yasky, secretario general de la CTA, la ley es una «sentencia de muerte para los derechos conquistados» y adelantó que la batalla legal continuará en los tribunales por presunta inconstitucionalidad.
Tras la sanción definitiva, el Poder Ejecutivo deberá reglamentar la ley en los próximos días para su implementación efectiva. El mercado espera con cautela ver cómo impactará esto en las tasas de contratación y si efectivamente la reducción de la litigiosidad prometida por el Gobierno se traduce en una mejora del clima de inversión.