La desidia administrativa y la crisis institucional que atraviesa el IPROSS (Instituto de Planificación y Promoción de la Vivienda y Asistencia Social) han sumado un nuevo y dramático capítulo en la capital rionegrina. Susana del Carmen Mariño, vecina de Viedma y afiliada a la obra social, denunció públicamente que desde hace meses no recibe el material descartable esencial para su tratamiento oncológico, una situación que califica como «desesperante».

Susana convive con las secuelas de una operación de cáncer de recto realizada hace dos décadas. Su calidad de vida depende estrictamente de bolsas de colostomía que la obra social debe proveerle trimestralmente. Sin embargo, la última entrega efectiva fue el 25 de septiembre de 2023. Aunque realizó un nuevo pedido el 21 de diciembre, las cajas nunca llegaron.

«Es desesperante que yo tenga que andar golpeándole las puertas a ellos cuando ellos tienen que responderme a mí como afiliada», expresó Mariño con indignación.

A pesar de los descuentos mensuales que percibe la obra social (que según la damnificada rondan los 60 mil pesos), la respuesta del organismo ha sido el silencio. Ni las cartas documento, ni las presentaciones ante la Defensoría del Pueblo, ni las instancias judiciales han logrado destrabar la entrega de los insumos.

La paciente resaltó que su reclamo no es por medicamentos costosos o tratamientos experimentales, sino por elementos de uso diario y vital: «Lamentablemente lo uso de por vida. Le agradezco a Dios que no necesito nada más que estas bolsas… no sé qué tendría que hacer si no».

Para Susana, la transición de autoridades en el IPROSS no justifica la interrupción del servicio de salud. «Cambiaron la presidenta y ¿yo tengo culpa de que cambiaron o no la presidenta? Es un problema político que nada tiene que ver conmigo», sentenció.

Agotada por lo que define como un «manoseo» constante, Mariño tomó una decisión drástica. Si durante la jornada de hoy no recibe una confirmación oficial, el próximo lunes se presentará en el edificio del IPROSS para exigir una solución inmediata.

«El lunes me voy a presentar y me voy a quedar sentada ahí hasta que me entreguen el material. Vamos a ver quién va a tener el valor suficiente de sacarme de ahí adentro. Por lo menos que la presidenta salga a dar la cara y me dé una explicación de por qué tanto maltrato».

La situación de Susana no es aislada. En las últimas semanas, se han multiplicado las quejas de afiliados por demoras en turnos y falta de medicación, lo que dibuja un escenario crítico para la salud pública de los trabajadores estatales rionegrinos. Mientras tanto, Susana espera que «les toquen el corazón» antes de verse obligada a pasar el día en un pasillo oficial para obtener lo que, por derecho y por pago, le corresponde.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo