En la última sesión, la concejal Vanessa Cacho Devincenzi (PAR) volvió a hacer de las suyas con una maratónica presentación de 8 proyectos de comunicación. ¿El saldo de la jornada? Un estrepitoso fracaso legislativo: 7 expedientes terminaron archivados y apenas uno logró arañar una aprobación por mayoría. Mientras los vecinos de Viedma reclaman por baches, luminarias y servicios básicos, en el Concejo Deliberante parece haber tiempo de sobra para jugar a la alta política Internacional y Nacional.
El único proyecto que logró salir con vida —festejado casi como una epopeya por su espacio— fue una declaración sobre la «sostenibilidad del sistema de ciencia y tecnología argentino», el cual contó con el previsible voto en contra de las concejalas Ivi Franco (La Libertad Avanza) y María Andria (Cambia Río Negro), quienes al menos intentaron aportar una cuota de sentido común al recinto.
La máquina de escribir cartas que nadie lee
Como ya nos tiene trágicamente acostumbrados, la edil del bloque PAR insiste en llenar la orden del día con proyectos de comunicación dirigidos, en su gran mayoría, al Gobierno Nacional. La pregunta que se hacen todos en la comarca es tan simple como contundente: ¿adónde van a parar estas notas y qué impacto real tienen en la vida diaria de los viedmenses? La respuesta corta es: a ningún lado.
Parece necesario recordarle a la concejal las nociones más elementales del derecho constitucional local: un concejal es una autoridad elegida por los vecinos para legislar sobre el municipio y resolver las demandas de la ciudad. Para litigar o opinar sobre las leyes del Congreso, los subsidios nacionales o las decisiones del Poder Ejecutivo Nacional, existen los diputados y senadores de la Nación. Que la concejal pretenda resolver la geopolítica del país desde una banca municipal no solo es un ejercicio en vano, sino una alarmante pérdida de tiempo y recursos públicos.
La lista del archivo: un desfile de intenciones sin destino
Entre las iniciativas que terminaron en el cesto de papeles archivados figuraban pedidos insólitos y comunicaciones cruzadas que van desde cartas a la Cámara de Diputados y de Senadores hasta reclamos por el Censo 2022 o el régimen de zonas frías:
- Expediente N° 30160-C-26: Carta al Congreso de la Nación pidiendo que se rechace cualquier modificación a la Ley de Tierras (N° 26.737). Archivado.
- Expediente N° 30022/C/26: Pedido al Ejecutivo Municipal para que gestione correcciones por «errores del Censo Nacional 2022». Archivado.
- Expediente N° 30091/C/26: Rechazo a la reforma de subsidios al gas en zonas frías. Archivado.
- Expediente N° 30040/C/25: Solicitud para actualizar el plan de contingencia por inundaciones. Archivado.
- Expediente N° 30051/C/26: La «imperiosa necesidad» de mejorar la plaza Stefi del barrio Mi Bandera. Archivado.
- Expediente N° 30092/C/26: Pedido de informes sobre cronogramas de restituciones de Puntos Verdes. Archivado.
Resulta casi cómico —si no fuera porque se financia con el dinero de los contribuyentes— que ni siquiera los proyectos de índole barrial, como la plaza del barrio Mi Bandera o los Puntos Verdes, hayan logrado la sustancia técnica o los consensos necesarios para prosperar, cayendo en el mismo olvido que sus proclamas de alcance nacional.
Viedma sigue esperando soluciones concretas para sus calles y barrios, pero en el Deliberante, la escribanía de cartas testimoniales de Cacho Devincenzi no se detiene. Salgan aprobados o vayan directo al archivo, la máquina de hacer humo sigue trabajando a tiempo completo.