Lo que prometía ser una noche de fiesta y orgullo terminó en conatos de violencia y vandalismo. Tras el triunfo de la Selección Mexicana de Fútbol, la emblemática glorieta de Morales se convirtió en el epicentro de una celebración que, lamentablemente, se salió de control.
Cientos de aficionados se dieron cita en el lugar para celebrar la victoria del Tri. Sin embargo, con el paso de las horas, la euforia deportiva se transformó en desmanes, requiriendo la intervención urgente de la Policía. De acuerdo con los reportes locales el ambiente se tornó tenso cuando un grupo de personas radicalizó las celebraciones. Los manifestantes arremetieron directamente contra una patrulla de la Policía que se encontraba en la zona para resguardar el orden.
La unidad policial sufrió daños materiales tras ser blanco de agresiones directas, entre ellas el lanzamiento masivo de espuma y otros objetos, lo que impidió el libre tránsito del vehículo oficial. Ante la escalada del conflicto y el riesgo latente para los propios asistentes, elementos de las fuerzas de seguridad desplegaron un operativo para dispersar la concentración y recuperar el control vial y social de la glorieta.