Lo que debía ser una jornada de futbol terminó en un escenario de terror y caos absoluto. Durante el encuentro disputado este último domingo en el predio del Club San Javier, un enfrentamiento deportivo escaló rápidamente hasta convertirse en una brutal batalla campal que dejó como saldo decenas de heridos y un clima de extrema tensión.
Testigos presenciales describieron escenas de violencia extrema que involucraron a futbolistas y espectadores. Lo que comenzó como una disputa en el terreno de juego se trasladó a las gradas y alrededores, derivando en una lluvia de piedrazos, agresiones con palos y golpes a puño limpio entre los presentes. «Fue una cacería, no se podía estar ahí», relató un asistente que prefirió mantener el anonimato.
Ante la gravedad de los hechos, la Comisión Directiva del Club Social Deportivo Lavalle (CSyDL) emitió un comunicado oficial este 15 de junio, desvinculándose de los incidentes y condenando enérgicamente lo ocurrido.
En el escrito, la institución rechazó «de plano las actitudes hostiles y el patoterismo sufrido» durante el domingo. La directiva del club lavallense enfatizó su solidaridad con las familias y los hinchas de su institución que fueron «agredidos vilmente» durante los altercados.
El comunicado de la entidad no solo se limitó a los hechos físicos, sino que denunció un trasfondo discriminatorio. La comisión directiva manifestó su más profundo repudio ante «expresiones xenófobas» que habrían sido dirigidas hacia los pobladores del barrio que representan.

Desde el club, aseguraron que sus equipos acudieron al predio de San Javier con el objetivo de competir bajo los valores de lealtad deportiva, los cuales, según sostienen, fueron vulnerados por el trato recibido. «A las pruebas nos remitimos», concluyeron desde la cúpula del CSDL, dejando entrever que la institución buscará que se esclarezcan las responsabilidades por las vías correspondientes.
La comunidad viedmense exige medidas contundentes ante la gravedad de los sucesos que manchan nuevamente el fútbol de la región.