Un violento episodio de inseguridad terminó con una mujer fallecida y un oficial de la Policía de la Ciudad tras las rejas. El incidente, ocurrido este miércoles 29 de abril en la intersección de las calles Da Vinci y Montgolfier, puso nuevamente en el centro del debate el límite de la legítima defensa y el uso de la fuerza policial.
El oficial, identificado como el inspector Héctor Camejo, se encontraba de franco y vestido de civil cuando fue abordado por una pareja de delincuentes que circulaba en una motocicleta. Según su declaración preliminar, los sospechosos intentaron asaltarlo y, ante un movimiento que interpretó como una amenaza de arma de fuego, desenfundó su pistola reglamentaria Beretta 9 milímetros y abrió fuego de manera repetida.
Cámaras de seguridad de la zona registraron el momento del ataque. En el audio de los videos se llega a percibir la secuencia de disparos (diez en total, según las vainas servidas halladas en el lugar) y los gritos del cómplice de la mujer, quien pedía ayuda desesperadamente antes de lograr escapar a pie.
La mujer, cuya identidad aún no ha sido confirmada fehacientemente, recibió al menos un impacto de bala en la zona de las costillas. Fue trasladada de urgencia al Hospital Favaloro de Rafael Castillo, pero ingresó sin signos vitales.
A pesar de que en la escena del crimen los peritos de la Policía Bonaerense secuestraron una réplica de pistola fabricada en plástico, la cual habría sido utilizada por los asaltantes, la justicia decidió actuar con rigor sobre el efectivo porteño.
El fiscal Adrián Arribas, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Homicidios de La Matanza, ordenó la detención inmediata de Camejo. Los argumentos de la fiscalía se centran en dos puntos críticos:
- La falta de proporcionalidad: Disparar diez veces contra personas que portaban un arma de juguete es considerado, en esta instancia, un uso excesivo de la fuerza.
- Abandono de la escena: Fuentes judiciales señalaron que el oficial se retiró del lugar tras los disparos y recién se presentó tiempo después ante las autoridades para entregar su arma y dar su versión de los hechos.
El oficial Camejo permanece alojado en una dependencia policial a la espera de ser indagado en las próximas horas. Mientras tanto, los investigadores trabajan en el relevamiento de más cámaras de seguridad para identificar y capturar al cómplice que huyó de la escena.
La causa ha sido caratulada preventivamente como «Homicidio», mientras se analizan las pericias balísticas y la trayectoria de cada uno de los proyectiles para determinar si el policía continuó disparando cuando los sospechosos ya no representaban una amenaza.