En una reciente entrevista el analista y asesor político Fernando Soriano analizó el impacto y la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP), un proyecto que ya recorre los despachos del Congreso Nacional, legislaturas provinciales y concejos deliberantes municipales. Tras la experiencia de las elecciones de 2025, el debate sobre la transparencia y la agilidad electoral se ha vuelto central en la agenda pública.

Para Soriano, el paso del sistema de «boleta larga» a la BUP no es solo un cambio de formato, sino una herramienta de saneamiento democrático. Según el analista: «este sistema trae más claridad, transparencia, menos gasto y a su vez también combate el fraude».

Uno de los puntos más críticos señalados por el especialista es la vulnerabilidad del sistema antiguo frente a la manipulación. «Lo que ha venido ocurriendo sistemáticamente es que no importa tanto quién es el que vota, sino quién cuenta los votos», sentenció Soriano, agregando que el método anterior permitía que «tranquilamente se podía abrir un sobre, cambiarlo por otra boleta y ya está y nadie se daba cuenta».

La practicidad es el argumento que más resuena entre los electores. Soriano describió la experiencia de votación como algo «exprés»: el ciudadano recibe una única planilla con todas las opciones, marca su elección en un biombo, eliminando la necesidad del cuarto oscuro cerrado, y la deposita en la urna.

«Antes tenías que hacer un origami y doblar boletas extensas completamente para meterlas en un sobre. Con el sistema nuevo vos vas a tener una planilla donde van a estar todas las opciones electorales. Vos lo único que vas a tener que hacer es hacer una marca, sea una cruz o un tilde. La vas a doblar y después la metes en la urna».

Además del ahorro de tiempo para el vecino, Soriano destacó el ahorro fiscal: «Vas a imprimir boletas en función de la cantidad de electores y no tomando en consideración que se las puedan robar o no».

El proyecto de BUP se encuentra actualmente en debate en diversas instancias. El analista destacó la labor de figuras de La Libertad Avanza, como Ivi Franco en Viedma (Río Negro), quien impulsa la iniciativa a nivel municipal. Para Soriano, el apoyo o rechazo a esta ley funciona como un termómetro ético: «Permite que la sociedad pueda darse cuenta de quiénes están a favor del fraude y quiénes están a favor de la transparencia».

El consultor recordó el contraste de resultados en las elecciones pasadas, sugiriendo que la BUP refleja con mayor fidelidad la voluntad popular frente a los sistemas tradicionales que benefician a estructuras territoriales consolidadas. «Quien se opone a la boleta única de papel, y digamos que no es muy amigo de la transparencia», disparó.

Hacia adelante, el analista ve un panorama mixto. Si bien considera «muy factible» su aprobación a nivel nacional, advierte que en las provincias será una «batalla distrito por distrito».

Finalmente, Soriano subrayó que la sociedad será el juez final de este proceso, identificando a los dirigentes que facilitan el trámite electoral y a aquellos que, por conveniencia, prefieren mantener sistemas que resultan «tediosos y molestos» para el ciudadano de a pie.

Por favor comparte!

Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo