Familias de la zona expusieron la cruda realidad del sector tras registrar patios e ingresos completamente cubiertos de agua y barro. Reclaman una solución urgente ante la falta de planificación y mantenimiento municipal.
La situación en la periferia de la capital rionegrina vuelve a encender las alarmas. Vecinos del barrio 2 de Enero difundieron registros fotográficos que dan cuenta del estado crítico en el que se encuentran las calles de la zona: profundas lagunas de agua, barriales e ingresos domiciliarios bloqueados por la acumulación pluvial.
El anegamiento constante paralizó la rutina diaria de las familias del sector, quienes manifestaron su indignación ante la imposibilidad de circular con normalidad:
«No podemos salir con nuestros hijos para ir a la escuela, no podemos salir para ir a trabajar», expresaron con frustración los frentistas afectados.
La problemática deja al descubierto la brecha estructural de la ciudad y la vulnerabilidad de la denominada «otra Viedma». Desde el vecindario exigen a las autoridades municipales respuestas concretas, obras de nivelación y un plan de mantenimiento urbano sostenido para garantizar condiciones básicas de transitabilidad y calidad de vida.

