Ante el preocupante incremento de situaciones de violencia juvenil en la ciudad, Bariloche ha puesto en marcha una estrategia clave: la mediación escolar. La Defensoría del Pueblo, en conjunto con supervisores de educación secundaria, implementa desde febrero un protocolo de acción diseñado para dotar a los estudiantes de herramientas de resolución pacífica de conflictos.

La iniciativa, que actualmente se desarrolla como una prueba piloto en las escuelas 44 y 105, busca intervenir antes de que los desacuerdos escalen. Según Mariana Minuth, defensora del Pueblo de Bariloche, el proyecto responde a la necesidad de ofrecer una alternativa a la violencia imperante. «Los estudiantes no están solos en el camino de la resolución de conflictos. Se forman en mediación escolar, pero en simultáneo, también se forma a adultos responsables en esos espacios», explicó.

El programa, que comenzó sus talleres en abril y se extenderá hasta noviembre, propone un cambio de paradigma: reconocer el conflicto como parte natural de la convivencia y abordarlo a través de la cooperación y el respeto.

La capacitación consiste en encuentros semanales de dos horas donde, mediante juegos didácticos, dinámicas grupales y contenidos teóricos-prácticos, los jóvenes aprenden a gestionar sus emociones y a facilitar la comunicación entre pares. «La idea es que puedan expresar cómo se sienten y qué opinan de las problemáticas que los atraviesan», señaló Bruno Francisco Mercado, coordinador de Programas de Promoción de Derechos de la Defensoría.

Los responsables de la iniciativa subrayan que este programa no surge en el vacío. El aumento de la inseguridad y los hechos de violencia extrema que han conmocionado a la ciudad en el último tiempo son, a juicio de los organizadores, un «reflejo fiel de una sociedad cada vez más violenta».

Ante este escenario, la Defensoría busca transformar a los ámbitos educativos en puntos estratégicos para la formación de ciudadanos participativos. «La mediación permite dar fluidez a la comunicación, bajar tensiones y construir salidas posibles de manera compartida. Es poner en el centro la palabra, la escucha y la posibilidad de construir una salida compartida», enfatizó Minuth.

La experiencia piloto será evaluada a finales de este año para determinar su continuidad y posible expansión a otras instituciones en 2027. Cabe destacar que, si bien la mediación escolar es una herramienta que se ha intentado implementar en diversas instituciones de Bariloche durante la última década, la actual gestión busca consolidarla mediante recursos sostenibles y un trabajo articulado con los adultos de la comunidad educativa, quienes son los referentes diarios de los jóvenes.

Con esta certificación, los estudiantes que completan la formación se convierten en agentes de paz dentro de sus escuelas, promoviendo espacios que deben ser, por definición, «seguros, confidenciales, neutrales y tranquilos», alejados de la confrontación que hoy marca la agenda de la juventud barilochense.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo