La política tradicional, con sus vicios, clientelismo y desencuentros, ha sido históricamente un foco de frustración para muchos ciudadanos. Sin embargo, para el ingeniero Ariel Larrañaga, ese malestar fue el punto de partida para una investigación profunda de 29 años que culminó en su reciente libro: Democracia 2.0.

Larrañaga explica que su propuesta busca una modernización real utilizando la tecnología que ya tenemos al alcance de la mano. “Es una democracia 2.0 porque, como yo ya te digo, programo desde muy chiquitito; entonces el sistema operativo venía DOS 1.0, 2.0, 3.0, y ahí viene el nombre. (…) Llamémosle un upgrade de la democracia, un upgrade nuevo, con las herramientas que tenemos”, explica.

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Larrañaga, quien comenzó su camino en la política universitaria en Bahía Blanca hace casi tres décadas, admite que aquel fue un periodo difícil. “Fue una experiencia durísima, pero a su vez muchas veces lo más duro que te toca en la vida es lo que más te marca y uno puede elegir dos cosas: o crecer con eso que te hace duro o lamentarse toda la vida”, reflexiona el autor sobre el origen de su inquietud.

Larrañaga, quien también se formó como programador de computadoras en la década del 80, decidió aplicar una lógica distinta al análisis político. Al ver que los intentos previos por “arreglar” el sistema desde adentro fallaban, cambió su perspectiva: “Empecé a diagramar soluciones para los problemas que yo conocía. A las soluciones que fui llegando fueron normalmente callejones sin salida”.

El autor comprendió que el problema radicaba en el concepto mismo del sistema. “Al fin, después de muchas pruebas, me di cuenta que el problema que tenía yo era un problema del concepto porque yo quería arreglar el sistema como estaba, con los partidos políticos como estaban, con la justicia como estaba, el sistema como estaba tal cual, y así era imposible arreglarlo”, señala.

Su visión propone un cambio de paradigma radical donde el ciudadano recupere el poder de decisión:

“Imagínense que ustedes puedan darle un ‘like’ al político cuando vos votas, imagínense votar desde tu teléfono, desde la tranquilidad de tu casa, validando tu cara y no tener que ir a votar. Pero imaginémonos más: que una vez por domingo te tomes seis minutos para votar una decisión que un político te propone, e imaginémonos un poco más, que el político no pueda tomar las decisiones, que solamente sea un proponente”.

Para el ingeniero, el sistema actual no puede funcionar porque ignora la naturaleza humana, una mezcla de irracionalidad y lealtades personales. Según su análisis, el resultado de que cada funcionario busque beneficiar a su círculo cercano (multiplicado por un millón de empleados públicos) es la crisis de representación que vivimos. “Por lo tanto, las decisiones van a ser compartidas y las responsabilidades también, porque parte de ser un ciudadano de un lugar implica que tenés que tomar responsabilidades, no borrarte y solamente quejarte”, afirma.

El libro tendrá en una edición argentina. Larrañaga enfatiza que su motor no es el lucro, sino la búsqueda de soluciones: “A mí no me motiva el dinero, sí me motiva poner el granito de arena para ver si se puede cambiar esto, porque hay esperanza, pero tenemos que tomar la decisión”.

Con el lanzamiento próximo de la edición nacional, el autor espera abrir un debate necesario sobre cómo utilizar la tecnología para convertirnos en una sociedad más inclusiva y participativa.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo