El sueño mundialista de Turquía ha llegado a un abrupto final en el Estadio de la Bahía de San Francisco. Tras una batalla épica, Paraguay se impuso por 1-0, sellando no solo una victoria vital para sus aspiraciones de clasificación, sino también la eliminación matemática del combinado otomano a falta de una jornada para el cierre del Grupo D.
Apenas transcurridos 64 segundos, el mediocampista Matías Galarza sacó un zapatazo desde fuera del área que dejó sin respuesta al arquero turco. Ese gol, el más rápido registrado en lo que va del certamen, dictó el tono de un partido donde Turquía se vio obligada a remar contra corriente desde el primer suspiro.
El desafío para los dirigidos por Gustavo Alfaro se multiplicó al filo del descanso. Miguel Almirón fue expulsado tras la intervención del VAR, víctima de una nueva normativa disciplinaria la llamada «Ley Prestianni» que sanciona gestos realizados al ocultar la boca al hablar con un rival.
Con diez hombres durante toda la segunda mitad, la Albirroja se atrincheró en su campo. Bajo el asedio turco, el arquero Orlando Gill se erigió como la figura indiscutible, desactivando con cinco intervenciones clave todas las arremetidas del equipo de Vincenzo Montella, que vio cómo sus estrellas, como Arda Güler y Deniz Gül, desperdiciaban ocasiones claras frente al arco.
Con esta derrota, Turquía cierra su participación en la fase de grupos sin unidades tras dos presentaciones, quedando sin margen matemático ni siquiera para aspirar al tercer puesto debido al sistema de desempate por enfrentamientos directos. Mientras el pueblo turco digiere una eliminación dolorosa tras 24 años de espera por volver a la gran cita mundialista, Paraguay se prepara para una definición de alto voltaje contra Australia, donde buscará sellar su pasaje a los dieciseisavos de final.