La tensión se ha instalado en el sistema de salud pública de la provincia de Río Negro a raíz de la reciente decisión gubernamental de implementar un nuevo sistema de control de asistencia basado en el reconocimiento facial. La medida, que busca digitalizar y estandarizar el registro horario del personal en los hospitales públicos, ha sido recibida con firme rechazo por parte de los gremios del sector.
Los sindicatos que representan a los trabajadores de la salud han manifestado su profunda disconformidad, señalando que la imposición de esta tecnología no solo se realizó sin el debido diálogo previo con los representantes de los trabajadores, sino que también plantea interrogantes sensibles respecto al manejo y almacenamiento de datos biométricos.
Desde las organizaciones gremiales, la postura es clara: si bien reconocen la importancia de contar con sistemas de gestión eficientes, se oponen a que el control se realice a través de mecanismos que vulneran la privacidad del personal. «No estamos en contra de que se controle la asistencia, pero sí en contra de las formas», declararon referentes del sector, quienes alertaron sobre los riesgos de seguridad que conlleva la recopilación masiva de datos biométricos.
Además de las preocupaciones técnicas sobre el almacenamiento de la información personal, los trabajadores denuncian que la medida parece priorizar la fiscalización sobre el diálogo. Para los gremios, esta decisión representa un paso más en el deterioro de la relación entre el Ejecutivo provincial y el personal hospitalario, quienes vienen reclamando mejoras en sus condiciones laborales y salariales.
Por el momento, los gremios no descartan profundizar las medidas de fuerza si las autoridades provinciales no acceden a una instancia de diálogo formal donde se pueda revisar el método de control implementado. Por su parte, el Gobierno provincial sostiene que el sistema busca dotar de mayor transparencia y orden administrativo al sector, sin hacer referencia, hasta el momento, a una posible marcha atrás.
Mientras las conversaciones continúan estancadas, el conflicto promete seguir escalando en los próximos días.