Un grave conflicto habitacional ha puesto en el ojo de la tormenta al Municipio de General Roca. Daniel Santibañez, vecino del barrio Quinta 25, denunció públicamente haber sido despojado del terreno que le fuera asignado años atrás y donde, con mucho esfuerzo, había comenzado a levantar su vivienda propia.
La situación, calificada por el afectado como «totalmente injusta», salió a la luz este lunes y fue expuesta con el respaldo de la concejal Belén Bavastri.
Santibañez relató que su vínculo con el predio data de 2019, cuando, tras participar de una toma de tierras, se llegó a un acuerdo con el intendente de aquel entonces, Martín Soria. Según el testimonio del vecino, el compromiso oficial consistía en la entrega de terrenos a las familias que desistieran de la ocupación.
«Tengo la tenencia original firmada por Martín Soria, entregada en el Concejo Deliberante», aseguró Santibañez, quien señaló que, bajo esa premisa, invirtió sus escasos recursos en el lugar, logrando avanzar con la platea y el levantamiento de las paredes.
Sin embargo, hace dos semanas, al llegar a su propiedad, se encontró con una realidad desoladora: el predio estaba cercado y exhibía un cartel con el nombre de otra familia. «Me encontré con la sorpresa de que está todo cerrado, con un cartel con otro nombre», lamentó.
Al acudir a las oficinas municipales de Tierras Fiscales en busca de explicaciones, Santibañez se encontró con un escenario desconcertante. El vecino denunció que, al solicitar información sobre los motivos de la desadjudicación, no recibió documentación respaldatoria ni pruebas de notificaciones previas.
Según el relato de Santibañez, al revisar la computadora de la atención al público, pudo observar que los registros estaban incompletos. Además, calificó de «insólita» la sugerencia recibida por parte de los funcionarios: «Me dijeron: ‘Andá y hablá con el nuevo propietario del terreno y fijate si lo podés sacar’. Esa es la solución que me da el municipio».
Para el damnificado, no solo se trata de una pérdida económica, producto del esfuerzo de construir «a pulmón» en un contexto de escasez laboral, sino también de un golpe emocional tras haber resistido condiciones climáticas adversas durante el inicio de la ocupación.
«Para mí es un bajón económicamente y mentalmente… Aparte, hay muchos terrenos acá que están pelados y no se los dan a nadie, ¿y justo el mío se lo van a dar a otra persona así de la nada?», cuestionó el vecino, quien ahora solo exige la devolución de lo que considera suyo por derecho y por la tenencia que le fue otorgada en su momento.
El caso ha generado una fuerte repercusión en la comunidad, poniendo nuevamente bajo la lupa los procesos de adjudicación y gestión de tierras fiscales en la ciudad. Hasta el momento, no ha habido una versión oficial del Ejecutivo municipal sobre este episodio puntual.