Lo que solía ser una ciudad que se jactaba de su higiene urbana parece haber quedado en el recuerdo. Hoy, los vecinos de distintos sectores de la capital provincial manifiestan un hartazgo creciente ante lo que consideran un «estado de abandono» por parte del municipio. La acumulación de hojas secas sin barrer y la suciedad en las calzadas son solo la superficie de un problema que ya roza la peligrosidad pública: los cables sueltos.

El foco de mayor tensión se encuentra actualmente en la zona céntrica, específicamente en el cruce de las calles Gallardo y Colón. Allí, los transeúntes deben esquivar un cable que quedó colgando a baja altura luego de que una camioneta lo embistiera semanas atrás.

La incertidumbre es el factor común entre quienes pasan por el lugar. Nadie sabe con certeza si el cable transporta energía eléctrica o si pertenece a servicios de telefonía o internet. Lo cierto es que lleva semanas en esa posición, balanceándose frente a los comercios y viviendas sin que ninguna cuadrilla oficial o privada se haya hecho cargo de la reparación.

El malestar no se limita al riesgo eléctrico. La estética y la higiene de la ciudad han sufrido un notable deterioro. Las hojas de la temporada otoñal se acumulan en los cordones cuneta, obstruyendo desagües y dando un aspecto de desidia generalizada.

«Solicito a la municipalidad que por favor hagan algo. Hagan el trabajo que se necesita», expresó con resignación una vecina de la zona.

La mujer recordó con nostalgia épocas anteriores de la gestión municipal: «Antes los camiones de basura decían: ‘Viedma limpia’. Hoy esa frase queda muy lejos de la realidad que vivimos cada vez que salimos a la calle».

A pesar de los reiterados llamados a las líneas de atención ciudadana y los posteos en redes sociales que visibilizan la problemática, las soluciones no llegan. Los vecinos exigen una intervención inmediata, no solo para despejar las calles de residuos, sino para garantizar la seguridad física de quienes circulan por una de las zonas más transitadas de la ciudad.

Por el momento, el cruce de Gallardo y Colón sigue siendo un recordatorio colgante de una gestión que, a ojos del vecino, parece haber perdido el ritmo. Es de destacar que la única funcionaria pública que se acercó a la zona para escuchar el reclamo vecinal fue la edil libertaria, Ivi Franco.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo