Hace diez días arreglamos las letras que embellecen la plazoleta de El Fundador. Hace un rato nos encontramos con que nuevamente está rotas y dañadas.
Estos actos representan una suma de hechos que día a día destruyen nuestra ciudad: hoy son las letras, pero también son los papelitos que tiramos en la vía pública, el mobiliario urbano que rompen o las plantitas y árboles que se arrancan a días de ser plantadas.
Lamentamos que sigan sucediendo estos hechos que dañan los espacios públicos pero que también atentan contra el bienestar y recursos de la comunidad viedmense.
