La historia parece repetirse con una crueldad que la sociedad argentina no termina de asimilar. A casi cinco años del crimen que cambió la legislación nacional sobre protección de los niños, el nombre de Lucio Dupuy vuelve a resonar, esta vez unido al de Ángel, un niño de 4 años que murió el pasado domingo tras ingresar sin signos vitales al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia.

Ángel Nicolás López falleció tras una supuesta descompensación en la casa de su madre biológica, con quien convivía desde hacía apenas unos meses por orden judicial. Aunque inicialmente el cuerpo médico no observó signos externos de violencia, los resultados preliminares de la autopsia dieron un giro oscuro a la investigación: lesiones internas en la cabeza y traumatismos de cráneo que no coinciden con una muerte natural o un paro cardiorrespiratorio súbito.

La familia paterna, que crió al niño durante la mayor parte de su vida, denunció que la justicia ignoró el miedo de Ángel. «Él suplicaba no volver con su madre», señalaron allegados, quienes incluso hicieron circular un video del pequeño pidiendo ayuda a un efectivo policial para no ser entregado a su progenitora.

Ramón Dupuy, quien se ha convertido en la voz de los niños sin protección desde el asesinato de su nieto, fue contundente al analizar el caso: “A mi nieto lo mataron”. Para Ramón, no se trata de una fatalidad médica, sino de un «crimen anunciado» por la desidia judicial.

Hasta el momento, la Fiscalía de Comodoro Rivadavia ha ordenado allanamientos en la vivienda donde residía el menor, secuestrando dispositivos electrónicos y realizando peritajes en busca de pruebas de lo que habría ocurrido en las horas previas al deceso. Fuentes del caso indicaron que se habrían quemado objetos en el patio de la casa la noche de la muerte, un dato que suma sospechas sobre la madre y su entorno.

Mientras la ciudad se prepara para una movilización este viernes frente a la Ciudad Judicial, el pedido de Ramón Dupuy resuena como una advertencia para todo el país: «Si no se cambia la mentalidad de los jueces, vamos a seguir llorando ángeles».

La comunidad de Comodoro Rivadavia, conmovida, marchará con velas y globos blancos, pidiendo que la muerte de Ángel no sea un número más en las estadísticas de la violencia familiar, sino el punto final para un sistema que, una vez más, llegó tarde.

Por favor comparte!

Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo