La comunidad educativa del barrio San Cayetano vivió una jornada de extrema tensión este martes 7 de abril, luego de que las autoridades del Colegio El Salvador descubrieran que un alumno de 17 años portaba un arma de fuego lista para ser disparada dentro del establecimiento.
El incidente se produjo durante el horario escolar, específicamente en una clase de Biología de 4° año. Según las primeras informaciones, el alerta se encendió cuando un compañero del adolescente divisó el arma en la mochila del joven y dio aviso inmediato a los docentes. Otras versiones sugieren que trabajadores de una obra lindante habrían observado movimientos sospechosos antes del ingreso a clases.
Tras recibir el llamado de emergencia, personal policial de la jurisdicción se hizo presente en el colegio de manera discreta para evitar una situación de pánico masivo. Los efectivos lograron intervenir dentro del aula y secuestraron un revólver calibre 38, el cual contenía seis proyectiles en el tambor.
Afortunadamente, el menor no llegó a esgrimir el arma ni a realizar amenazas directas contra terceros, por lo que el operativo concluyó sin heridos ni detonaciones. El adolescente fue demorado y puesto a disposición de la Justicia de Menores.
El caso quedó en manos del fiscal Mariano Fernández, quien ordenó peritajes balísticos inmediatos para determinar la aptitud de disparo del revólver y su procedencia. «Estamos evaluando si se trata de la portación de un arma de guerra o de uso civil, lo que modificará sustancialmente la calificación legal del hecho», señalaron fuentes judiciales.
En cuanto al móvil, la principal hipótesis de los investigadores apunta a un presunto intento de intimidación entre pares, descartando, por el momento, la intención de un ataque masivo. Por su parte, el padre del estudiante prestó declaración y manifestó que el arma pertenecería a un familiar cercano.
Este suceso ocurre en un contexto de especial sensibilidad, apenas una semana después de un hecho trágico de características similares en la provincia de Santa Fe. Ante esta situación, el Ministerio de Educación de la provincia y las autoridades de seguridad han anunciado que se intensificarán los protocolos de prevención y los talleres de convivencia en las escuelas tucumanas para evitar la repetición de estos episodios de violencia escolar.