La situación en el barrio Nueva Vida de Viedma ha cruzado el límite de lo tolerable. Lo que comenzó como una preocupación por la falta de limpieza de un canal pluvial, hoy se ha transformado en una crisis humanitaria para decenas de familias que ven cómo el agua y el barro se apoderan de sus casas.
Marcela Muñoz, referente del barrio, brindó un crudo testimonio sobre la realidad que atraviesan los vecinos, donde adultos mayores y niños son los más perjudicados. La raíz del problema es el canal colindante, que funciona como desagote para varios sectores de la ciudad pero que, debido a la acumulación de basura y maleza, ha dejado de cumplir su función.
«Varios vecinos están bajo agua, no solamente en los terrenos sino dentro de la casa de ellos. Están durmiendo estas noches de lluvia con agua… todo por un canal que está al nivel del barrio y, al estar tan sucio, se desborda», relató Muñoz con indignación.
Según denuncian los habitantes del sector, el mantenimiento brilla por su ausencia desde hace meses. La última limpieza profunda se habría realizado entre marzo y abril del año pasado. Desde entonces, el abandono permitió que el cauce se obstruyera por completo. «Hasta árboles están creciendo adentro del canal y eso hace que el agua no corra», explicó la vecina.
Tras una reunión el pasado martes con Martín Calderón, responsable de Obras Públicas, una cuadrilla municipal se acercó al lugar el miércoles, pero la intervención fue calificada como insuficiente por la comunidad: de los 300 metros que tiene el canal, solo se limpiaron 100 antes de que las lluvias del jueves detuvieran los trabajos.
Ante la falta de respuestas efectivas, los propios vecinos tomaron palas y herramientas para intentar mitigar el avance del agua. La ausencia de Defensa Civil también fue un punto de crítica. A pesar de los llamados, los vecinos aseguran que nadie se acercó a asistir a las familias damnificadas, quienes además se resisten a ser evacuadas por temor a perder sus pertenencias.
La paciencia en Nueva Vida parece haberse agotado. Muñoz fue clara al señalar que, de no mediar una solución que incluya el dragado y levantamiento de los bordes del canal, la protesta se trasladará a las oficinas públicas.
«La única medida que nos queda es ir a reclamar todos juntos a Obras Públicas», sentenció, y agregó que no descartan buscar una audiencia directa con el intendente Marcos Castro. Incluso, ante la desconfianza en la gestión municipal, los vecinos propusieron hacerse cargo del mantenimiento futuro con productos herbicidas, aunque esto fue inicialmente rechazado por el Ejecutivo por razones de seguridad ambiental.
El barrio Nueva Vida permanece en alerta, esperando que el estado finalmente llegue antes de que el agua vuelva a subir.