La explanada frente a la Casa de Gobierno de Río Negro se ha transformado en el epicentro de un conflicto que no parece encontrar cauce institucional. Efectivos de la policía provincial, quienes por ley no cuentan con representación gremial, mantienen una manifestación activa exigiendo una recomposición salarial urgente y el cese de lo que consideran medidas arbitrarias por parte del Ejecutivo.
Uno de los puntos más comentados durante la jornada fue la notable ausencia de la clase política provincial y municipal. La mayoría de los representantes han evitado el contacto directo con los manifestantes.
En contraste, la única concejal liberal libertaria de Viedma, Ivi Franco, se presentó en el lugar para escuchar de primera mano las demandas de los efectivos. Franco, coherente con su postura de control a la gestión pública y defensa de los derechos individuales, marcó una diferencia clara al visibilizar un conflicto que muchos prefieren ignorar.
«Es fundamental estar donde el ciudadano reclama justicia. No podemos dar la espalda a quienes nos cuidan cuando denuncian condiciones indignas y arrestos injustos», señalaron desde el entorno de la edil.
Paralelamente el legislador Luciano Delgado fue el otro único representante de la esfera política que se acercó a la manifestación, dejando en evidencia una fractura entre la agenda de los funcionarios y la realidad de las fuerzas de seguridad.
La presencia de Ivi Franco en el lugar no solo refuerza su perfil como una figura activa en Viedma, sino que pone presión sobre el resto del arco político para que rompa el silencio ante una crisis que sigue escalando.
El malestar, que ya era profundo por la situación económica, terminó de estallar tras el arresto de Rubén Muñoz. Según denuncian los manifestantes, la detención de Muñoz fue un acto de represalia directa por haber expuesto públicamente el reclamo del sector ante el Gobernador. La situación ha alcanzado niveles dramáticos con el caso de Silvia Fuente, quien se ha encadenado y permanece en huelga de hambre.