La explanada de la Casa de Gobierno se convirtió esta mañana en el epicentro de una drástica protesta que ha sacudido el clima político y de seguridad en la provincia. Una mujer policía decidió encadenarse a las rejas del edificio gubernamental e iniciar una huelga de hambre por tiempo indeterminado.
La medida busca visibilizar una crisis que el sector describe como insostenible. A través de un comunicado oficial difundido por el Consejo de Bienestar Policial y Penitenciario, los manifestantes lanzaron un mensaje contundente: «Se endurece el reclamo. Que el Gobernador dé soluciones».
La protesta no solo se centra en la crisis económica que atraviesan los efectivos y retirados de la fuerza, sino que tiene un fuerte componente judicial y político. Los puntos clave del conflicto son:
- Situación Salarial: El gremio denuncia condiciones de «hambre» y falta de respuestas concretas ante la inflación.
- Libertad para Rubén Muñoz: La detención del referente policial ha sido el detonante de esta nueva escalada. Sus compañeros califican su situación como una «persecución» y exigen su liberación inmediata.
«Fuerza compañera. Todos somos el Consejo de Bienestar Policial y Penitenciario», rezan los mensajes de apoyo que circulan en las redes sociales de los efectivos, quienes han convocado a sus pares a sumarse al apoyo frente a la sede gubernamental.
Hasta el momento, las autoridades provinciales no han emitido una respuesta formal ante la radicalización de la protesta. Mientras tanto, la salud de la mujer encadenada comienza a ser una preocupación para quienes se encuentran en el lugar, dada la decisión de no ingerir alimentos hasta obtener una respuesta del Ejecutivo.
El ambiente en la capital rionegrina es de alerta, con un sector policial que se muestra más unido y decidido que en conflictos anteriores, advirtiendo que esta es solo la primera de una serie de medidas que podrían profundizarse en las próximas horas.