Lo que debía ser una jornada deportiva se transformó en un escenario de reclamos y reproches cruzados. El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, protagonizó una bochornosa confrontación con un grupo de policías retirados que se acercaron pacíficamente para manifestar su descontento por la situación salarial y previsional del sector.
El conflicto escaló cuando el mandatario provincial, visiblemente molesto por la interrupción en plena carrera, lanzó una frase que caló hondo en el sector: «Andá a hacer política a otra parte». La expresión buscaba deslegitimar el reclamo al encasillarlo como una maniobra partidaria, pero la respuesta no se hizo esperar.
A través de un comunicado del Consejo de Bienestar Policial y Penitenciario de Río Negro, los referentes de los retirados emitieron una dura respuesta, cuestionando la visión del gobernador sobre la participación ciudadana y la labor política.
«Es curioso y hasta medieval ver cómo confunden la responsabilidad del equilibrio social con la mezquina distribución de un rey que no puede ver más allá de las vallas que colocan para ser intocables», reza el texto difundido tras el incidente.
En el comunicado, los efectivos retirados criticaron la contradicción del mandatario, señalando que utiliza la política para alcanzar el poder, pero la desprecia cuando los ciudadanos la ejercen para reclamar sus derechos:
Este nuevo cruce se suma a una serie de protestas que el sector de seguridad viene manteniendo en la provincia, exigiendo mejoras en los haberes y el cumplimiento de acuerdos previos. El tono del mensaje (que califica el discurso del gobernador como «poco feliz») marca un punto de ruptura en el diálogo entre el Ejecutivo provincial y las fuerzas de seguridad en situación de retiro.
Por el momento, desde el entorno del Gobernador no se han emitido nuevas declaraciones, aunque el malestar en las bases policiales parece haber encontrado en este incidente un nuevo combustible para profundizar su plan de lucha.