En diálogo con Leandro Saldaña, delegado del Sindicato Único de Guardavidas y Afines, se conocieron los detalles del heroico rescate de un joven, la preocupación por la inseguridad en los puestos y la positiva valoración de la comunidad en una temporada «atípica».
La labor del guardavidas suele transcurrir entre la vigilancia silenciosa y la acción frenética. Hace pocos días, la playa de El Cóndor fue escenario de un operativo que pudo haber terminado en tragedia, pero que, gracias a la rápida intervención de los profesionales, resultó en un final esperanzador. Leandro Saldaña, referente sindical y trabajador de la zona, relató en el programa El Politólogo y el Político los pormenores de una jornada marcada por el viento norte y la fuerza de las corrientes.
El incidente ocurrió alrededor de las 16:00 hs en momentos donde el mar presentaba las peligrosas «canaletas» o «chupones». Saldaña explicó que, al detectar a una persona siendo arrastrada por la corriente, se activó el protocolo mediante radio. Los guardavidas Julio Albarrán, Franco Fioravanti y Nahuel Gray se lanzaron al agua en condiciones adversas.
«Fue un rescate complicado porque después tenés que salir con ese viento y con esa deriva en contra», detalló Saldaña.
La víctima presentaba un grado 3-4 de ahogamiento. «Cuando vimos que ya venía con un grado de ahogamiento… lo que se tiende a hacer es poner a la víctima en posición lateral de seguridad para evitar que se broncoaspire», precisó el delegado, destacando que el sistema de emergencias funcionó con éxito y el joven fue derivado en ambulancia. Para el equipo, el resultado fue claro: «Como siempre decimos, se le ganó una vida al mar. Eso es lo más importante».
Sin embargo, no todo fue celebración. Mientras los guardavidas arriesgaban su integridad en el mar, personas desconocidas aprovecharon el momento para sustraer pertenencias personales de los rescatistas, incluyendo lentes de sol y otros elementos.
Saldaña lamentó que estos hechos no sean aislados, recordando que el año pasado incluso les sustrajeron un botiquín. No obstante, prefirió destacar la solidaridad de los comerciantes locales, como los responsables de una óptica de Viedma que repusieron el equipo robado a uno de los compañeros para que pudiera continuar su labor frente al sol.
Al analizar el desarrollo del verano, Saldaña calificó la temporada como «atípica, pero positivamente». Destacó el inicio en tiempo y forma el 1 de diciembre y la mejora en la infraestructura y el trabajo conjunto con Defensa Civil.
«Hace rato que no notábamos tanto acompañamiento de la sociedad. El estar terminando la jornada, tocar los tres silbatazos y que la gente te empiece a aplaudir, nos llena y nos hace bien», confesó con emoción.
Respecto a la cobertura de las playas, el delegado señaló que se está evaluando la necesidad de refuerzos para zonas como la nueva playa del Faro, un trabajo de análisis que el gremio realiza anualmente para garantizar la seguridad de los bañistas.
Finalmente, Saldaña no ocultó su preocupación por las denuncias de contaminación en el Río Negro por vertido de desechos. «Estamos en una ubicación geográfica única… si nosotros mismos somos los que vamos a empezar a estropear eso, quiere decir que algo no está cuadrando», advirtió, instando a la sociedad y a las autoridades a tomar conciencia sobre el impacto en la salud de los vecinos.
Para cerrar con una nota alta, el delegado invitó a la comunidad a la fiesta por el Día del Guardavidas que se realizará este sábado 14 de febrero, un evento que ya cuenta con el apoyo de más de 50 comercios locales, reafirmando el vínculo recuperado entre los «ángeles de la playa» y los habitantes de la región.