El panorama laboral de Río Negro cierra un ciclo de fuertes contrastes. Mientras los grandes proyectos de infraestructura energética inyectan optimismo en regiones específicas, los indicadores generales del INDEC revelan una realidad compleja: una tasa de desocupación que, aunque se mantiene por debajo de la media nacional, esconde un fenómeno creciente de precarización y cuentapropismo.
Al cierre del tercer trimestre de 2025, la tasa de desocupación en la región patagónica se ubicó en torno al 4,7%, una de las más bajas del país en comparación con el promedio nacional del 6,6%. Sin embargo, los analistas locales advierten que este número no cuenta la historia completa.
La caída del desempleo en aglomerados como Viedma-Carmen de Patagones no se debió necesariamente a la creación de puestos en blanco en el sector privado, sino a un incremento del empleo informal y del trabajo por cuenta propia. En Río Negro, la informalidad laboral ya afecta a casi 3 de cada 10 trabajadores, quienes carecen de aportes jubilatorios o cobertura de salud.
El gran motor del empleo privado durante 2025 fue, sin duda, la construcción del Oleoducto Vaca Muerta Sur. Este proyecto de YPF ha transformado la dinámica de la zona atlántica:
- Puestos directos: Se estima que sostiene a más de 2.500 operarios.
- Impacto regional: Localidades como Sierra Grande y Las Grutas han visto un renacer comercial con más de 60 nuevas habilitaciones de negocios vinculados a servicios para la industria energética.
- Proyección: El gremio de la construcción (UOCRA) prevé «pleno empleo» para sus afiliados en la provincia hasta 2030 gracias a las obras portuarias en Punta Colorada.
En la otra cara de la moneda, el Alto Valle enfrenta desafíos estructurales. La fruticultura, aunque sigue siendo un pilar, ha mostrado una demanda laboral más estacional y volátil. Por su parte, el comercio minorista en ciudades como General Roca y Bariloche ha sentido el impacto de la pérdida del poder adquisitivo, lo que ha frenado las contrataciones permanentes.
«Río Negro tiene un mercado laboral dual: uno hiper-especializado y bien remunerado ligado a la energía, y otro tradicional que lucha por no caer en la informalidad», explica un informe del Observatorio de Trabajo local.
El principal reto para el gobierno provincial y el sector privado este año será convertir el «boom» energético en estabilidad para el resto de los sectores. La brecha salarial entre los trabajadores del petróleo/energía y los empleados municipales o del sector servicios sigue ampliándose, generando una presión constante sobre los precios locales y el acceso a la vivienda.