Dos adolescentes venían empujando una moto que quedó en el camino por una rueda que se pinchó.
De pronto, una camioneta frenó al lado. Nada de conocidos, ni de obligación o protocolo. Solo un vecino que bajó la ventanilla y preguntó si: “¿Necesitaban una mano?”. En cinco minutos la moto fue cargada, los dos arriba y rumbo a casa.
«En Madryn hay escenas que pasan en segundos y te recuerdan por qué esta ciudad tiene algo distinto» expresaron.
«Gente de Madryn. Esa que aparece cuando menos lo esperas y te salva el día sin pedir nada a cambio. Como si ayudar fuera parte del paisaje» finalizaron.