Así lo confirmó la empresa Bioceres-Indear al informar que 25 molinos ya mezclan el cereal con el trigo convencional.
El transgénico, que va junto al peligroso agrotóxico glufosinato de amonio, fue denunciado por más de mil científicos, por productores (tanto agroecológicos como del agronegocio) y por organizaciones socioambientales.
Por primera vez un trigo modificado genéticamente (llamado «HB4») llega a los alimentos de consumo masivo (pan, pizzas, empanadas, fideos y todos los usos de la harina).
Los investigadores instan a los «decisores de políticas públicas» que atiendan a las evidencias científicas que dan cuenta de los peligros de ese cultivo.
Bioceres-Indear es la compañía impulsora del trigo transgénico. Se presenta como una «empresa nacional», con accionistas como el denominado «rey de la soja» Gustavo Grobocopatel y el multimillonario Hugo Sigman, pero desde 2021 cotiza en la Bolsa de Nueva York.
Desde la Multisectorial Paren de Fumigarnos de Santa Fe, que desde hace dos décadas denuncia los impactos del agronegocio en la salud y el ambiente, precisaron que el herbicida glufosinato de amonio es «mucho más tóxico que el glifosato y está comprobado sus efectos teratogénicos, neurotóxicos y genotóxicos».