En un giro determinante para la causa que conmociona a la opinión pública, la Policía procedió este domingo a la detención de la madre de Ángel, el niño de 4 años fallecido hace una semana, y de su actual pareja. Ambos quedaron imputados bajo la carátula de «homicidio agravado», luego de que las pericias forenses descartaran una muerte natural y confirmaran que el menor presentaba signos de violencia física incompatible con accidentes domésticos.

El caso se desencadenó el pasado domingo 5 de abril, cuando el menor ingresó sin vida a un centro asistencial. Si bien en un primer momento los adultos a cargo alegaron que el niño había sufrido un paro cardiorrespiratorio mientras dormía, la autopsia preliminar reveló una realidad mucho más oscura: Ángel presentaba traumatismos internos, principalmente en la zona craneal, que habrían provocado su deceso.

«Lo envolvimos en una campera y salimos a la calle gritando por auxilio porque estaba desmayado», había declarado la madre, identificada como Mariela, en entrevistas previas a su detención, donde negaba rotundamente haber golpeado a su hijo. Sin embargo, el avance de la investigación fiscal y el análisis de la escena permitieron recabar pruebas suficientes para ordenar su arresto inmediato junto al de su pareja, Michael.

La muerte de Ángel ha puesto bajo la lupa el accionar del sistema judicial y de los servicios de protección al menor. Según se desprendió de la investigación, existían múltiples alertas y denuncias cruzadas de maltrato que no fueron atendidas con la celeridad necesaria.

El padre biológico de la víctima había denunciado reiteradamente que el niño se encontraba en peligro. «Ustedes están dejando que a mi hijo le pase algo», habría advertido a las autoridades meses atrás. Además, trascendió que la madre ya contaba con antecedentes por violencia contra otro hijo de 7 años en otra provincia, mientras que su actual pareja también arrastraba denuncias por violencia de género y agresiones hacia menores en el sur del país.

Pese a este historial, la justicia le había otorgado la custodia a la madre recientemente, en medio de un conflicto familiar hostil. Un video que circuló en redes sociales, donde se ve al pequeño Ángel llorando desconsoladamente porque no quería regresar con su madre, se ha convertido hoy en una pieza clave y desgarradora de la evidencia contra los imputados.

Durante los operativos de detención, la justicia ordenó nuevos allanamientos en la vivienda donde residía la pareja. Existen sospechas de que los acusados intentaron hacer desaparecer evidencias físicas, quemando objetos y limpiando el lugar, antes de la intervención de los peritos.

Por el momento, ambos permanecen bajo custodia policial y se espera que en las próximas horas presten declaración indagatoria. La fiscalía busca determinar si las lesiones que causaron la muerte de Ángel fueron producto de un ataque puntual o de un patrón de maltrato prolongado que el Estado no supo interrumpir a tiempo.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo