La paciencia de los habitantes de la Comarca vuelve a ponerse a prueba. Tras un inicio de año marcado por interrupciones constantes, el emblemático Puente Ferrocarretero, vínculo vital entre Viedma y Patagones, continúa siendo el centro de las quejas debido a las tareas de mantenimiento que limitan su circulación.
Luego de haber permanecido cerrado durante todo el mes de enero por reparaciones estructurales, se esperaba que el tránsito recuperara su fluidez habitual. Sin embargo, el pasado domingo el paso volvió a interrumpirse debido a trabajos de emergencia en el sistema eléctrico. Recién a las 20:45 horas se logró rehabilitar la calzada, dejando a cientos de conductores con la única opción de utilizar el «Puente Nuevo» (Puente Basilio Villarino).
La jornada de hoy miércoles no ha sido la excepción. Desde las primeras horas de la mañana, cuadrillas de operarios trabajan en el sector correspondiente a Viedma, realizando tareas de bacheo y repavimentación de la calzada.
Si bien el puente permanece transitable, las autoridades locales han solicitado extrema precaución a los conductores debido a la presencia de personal y maquinaria en la vía. Se recomienda:
- Reducir la velocidad al aproximarse a las cabeceras.
- Respetar las indicaciones de los banderilleros.
- Prever demoras en las horas pico o, en su defecto, optar por el Puente Villarino.
El malestar social es palpable. Para muchos trabajadores y residentes, el cierre o la restricción del Ferrocarretero implica un «rodeo» obligatorio que suma kilómetros y tiempo de viaje.
«Es un trastorno diario. Durante enero entendimos que eran obras grandes, pero ahora cada pocos días hay un corte nuevo. El puente nuevo colapsa cuando cierran este», comentó un vecino que cruza diariamente por motivos laborales.
Por el momento, se desconoce si estas tareas de pavimentación se extenderán durante el resto de la semana, pero el pedido de las autoridades es claro: circular con cuidado para evitar accidentes mientras se intenta mejorar el deplorable estado de la cinta asfáltica.