Una mañana que debía ser de estudio y convivencia se transformó en una pesadilla para la comunidad educativa de la Escuela Normal N° 40 Mariano Moreno, en la localidad santafesina de San Cristóbal. Alrededor de las 7:15 de este lunes, un alumno de 15 años ingresó al establecimiento con una escopeta y abrió fuego en el patio interno, terminando con la vida de un compañero de 13 años e hiriendo a otros estudiantes.
El ataque se produjo en el momento en que los alumnos del nivel secundario se disponían a realizar el izamiento de la bandera para dar inicio a la jornada escolar. Según relatos de testigos, el agresor efectuó entre cuatro y cinco disparos. La víctima fatal fue identificada como Ian Cabrera, quien cursaba el primer año y era hijo de un empleado municipal de la ciudad.
La detonación del arma de fuego provocó una estampida desesperada. Muchos estudiantes, en medio del terror, rompieron vidrios y saltaron por las ventanas para escapar del edificio. El saldo de heridos incluye a dos adolescentes alcanzados por perdigones, uno de ellos derivado a Rafaela en estado reservado pero estable, y otros seis alumnos atendidos por cortes y traumatismos leves sufridos durante la huida. La tragedia no fue mayor gracias a la intervención de un asistente escolar, quien logró abalanzarse sobre el atacante, desarmarlo y reducirlo hasta la llegada de la policía.
Desde el Gobierno de Santa Fe, el ministro de Educación, José Goity, informó que el joven no presentaba antecedentes de violencia en su trayectoria escolar, pero señaló que atravesaba una «situación intrafamiliar muy compleja».
El gobernador Maximiliano Pullaro y una comitiva interministerial se trasladaron a San Cristóbal para brindar apoyo a las familias y coordinar la contención psicológica de los estudiantes. El intendente local, Marcelo Andreychuk, decretó 48 horas de duelo municipal, suspendiendo actos oficiales y disponiendo que las banderas permanezcan a media asta.
«San Cristóbal está de luto. Es un dolor que nos atraviesa a todos», expresaron allegados a la familia de Ian en redes sociales, mientras la justicia intenta determinar cómo un adolescente pudo acceder a un arma de fuego de ese calibre y llevar adelante un ataque que ya se inscribe como uno de los episodios más oscuros de la violencia escolar en el país.