La polémica estalló en el fútbol local tras conocerse que el Club Atlético Quilmes de Patagones no formará parte del nuevo torneo. La decisión, tomada por la dirigencia de la liga que encabeza Claudio Espinoza, se basa en la falta de entrega de la documentación reglamentaria en los plazos estipulados. Sin embargo, detrás del rigor administrativo, asoma una realidad de esfuerzo pulmón y una denuncia de trato desigual.

En diálogo con la prensa, Ezequiel Barra, referente máximo del club, asumió la responsabilidad por la demora pero contextualizó las dificultades que enfrenta una institución barrial. «Fue un error mío de día. Como yo laburo en la Cebolla y la comisión mía somos poquitos, estábamos todos complicados con el laburo. Yo no tengo computadora en casa y tengo que hacer la planilla de juego en un ciber», explicó Barra, señalando que el feriado del pasado lunes le impidió cumplir con el trámite a tiempo.

A pesar de que el técnico ofreció pagar las multas correspondientes, entregar la planilla días después y abonar la primera fecha por adelantado (un monto cercano a los 150 mil pesos), la respuesta de la organización fue tajante: el reglamento establece que quien no asiste a la reunión con los papeles queda fuera.

«Yo le mandé un mensaje a los chicos de la liga diciéndoles: cóbrenme mi multa, sáquenme puntos, pero dejen jugar a los pibes», relató Barra con angustia. La negativa oficial dejará a más de 60 jugadores sin la posibilidad de representar a su club, a pesar de que la inversión en indumentaria y materiales ya estaba realizada: «Tenía las camisetas en camino, 300 mil pesos me salieron, más medias, pelotas… un montón de cosas».

Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la mención a supuestos beneficios para otras instituciones. Barra sugirió que la rigurosidad de la Asociación no es igual para todos.

«A los clubes chicos no nos escucha nadie, tenés que tener peso para que estas cosas pasen y te dejen entrar. Sé que a otros equipos les dieron la posibilidad de pagar una multa porque si no entraban se les iba a hacer difícil conseguir jugadores. Si esto es estricto, que sea para todos igual».

La mayor preocupación radica en el destino de los futbolistas. Si bien el reglamento permite anotar jugadores libres hasta la tercera fecha en otros equipos, para Barra el daño ya está hecho: «Yo me siento humillado porque ellos piensan que esto es un juego para mí. Los pibes quieren competir, quieren divertirse».

A pesar del «balde de agua fría», el dirigente aseguró que seguirán trabajando para crecer como institución, tras tres años de vida. «Entiendo que somos un club chico y tenemos que pagar derecho de piso. Es así, ya está», concluyó con resignación, aunque en el ambiente deportivo local queda flotando el interrogante sobre si hubo falta de voluntad política para evitar que seis decenas de jóvenes se queden fuera de las canchas por un retraso administrativo en un ciber.

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Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo