En una jornada marcada por un clima pacífico y familiar, cientos de personas se concentraron este sábado en la Ciudad de Buenos Aires para participar de la Marcha por la Vida. La movilización, que reunió a diversos sectores de la sociedad civil, tuvo como eje central la defensa de «las dos vidas» y el pedido explícito de derogación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).
Desde tempranas horas, las inmediaciones del punto de encuentro comenzaron a llenarse de banderas argentinas y los ya tradicionales pañuelos celestes. La composición de la marcha fue heterogénea, destacándose la presencia de:
- Familias: Muchos asistentes acudieron con niños y bebés, reforzando el mensaje generacional de la convocatoria.
- Comunidades religiosas: Miembros de las iglesias católica y evangélica tuvieron una participación activa, brindando un marco espiritual al reclamo.
- Referentes políticos: La columna contó con el respaldo de figuras de La Libertad Avanza, quienes acompañaron el reclamo desde una postura institucional.
El evento no solo fue un acto de fe y convicción ciudadana, sino que también contó con un fuerte músculo político. Entre los presentes se encontraban destacados legisladores del oficialismo nacional y provincial, quienes coincidieron en la necesidad de revisar la legislación vigente:
«Estamos aquí para representar a una gran parte de la sociedad que cree en la dignidad desde la concepción», señalaron fuentes cercanas a la organización.
Entre las figuras de La Libertad Avanza presentes se destacaron el diputado nacional Santiago Santurio, el senador nacional Agustín Monteverde y la diputada provincial Fernanda Coitinho, quienes marcharon junto a los manifestantes y escucharon los reclamos de las distintas agrupaciones provida.
No se registraron incidentes y el tono predominante fue el de la celebración de la vida y la esperanza. Los cánticos y discursos se centraron en la protección de la maternidad vulnerable y la defensa de los derechos del niño por nacer.
La manifestación concluyó con un llamado a las autoridades para reabrir el debate parlamentario sobre la protección integral de la vida, en lo que los organizadores calificaron como un «paso necesario para la reconstrucción del tejido social argentino».