Recibido con honores por el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, el mandatario argentino fue la figura central de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), donde fue presentado como un «líder histórico» del movimiento libertario.
Durante su intervención, Milei no ahorró elogios para Orbán, a quien calificó como un referente de coraje por su resistencia ante las presiones de los organismos internacionales y su firmeza en políticas migratorias. «Sabemos que cuando un hombre de Estado se planta en defensa de su pueblo, no solo protege a su nación, también le devuelve esperanza al mundo», afirmó ante un auditorio colmado.
El discurso del presidente argentino se centró en tres pilares fundamentales:
- La crítica al socialismo: Milei aseguró que Argentina estuvo al borde de ser Cuba o Venezuela debido a un siglo de planificación centralizada.
- La superioridad moral del capitalismo: Reivindicó la propiedad privada y la libertad individual como la única plataforma capaz de generar riqueza.
- Dardos internacionales: El mandatario aprovechó el estrado para lanzar duras críticas al presidente español, Pedro Sánchez, y reafirmar su alineamiento total con los Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump, llegando a pronosticar una «Cuba libre» antes de mitad de año.
Tras su paso por la CPAC, Milei recibió el título honorífico «Civis Universitatis Honoris Causa» por parte de la Universidad Ludovika. Esta distinción académica corona una gira que busca posicionar a la Argentina como el principal referente regional de la derecha conservadora.
«Lo moralmente correcto es la defensa del derecho a la vida, la libertad y la propiedad. El cálculo político siempre debe estar al final» afirmó Milei en Budapest.
El presidente ya regresó a la Argentina cerrando así un capítulo clave en su estrategia de política exterior.