La realidad de los hospitales públicos en la provincia de Río Negro dista mucho de las promesas oficiales de modernización. Así lo manifestó Marisa Albano, referente del sindicato de salud ASSPUR. Quien detalló un panorama alarmante marcado por techos que se llueven, servicios cerrados y trabajadores que deben llevar sus propias herramientas de casa para poder realizar reparaciones básicas.

Uno de los puntos más críticos señalados por Albano es el Hospital de El Bolsón, donde las recientes lluvias dejaron al descubierto años de desinversión. Según la dirigente, el edificio presenta riesgos estructurales graves en áreas sensibles como neonatología y maternidad.

«Es un hospital que está muy deteriorado, con altos riesgos… está todo enrejado con camas viejas, colchones viejos, pasillos intransitables que en caso de evacuación interna sería muy complejo», denunció Albano.

La situación edilicia ha forzado la suspensión de turnos en especialidades como traumatología, ginecología y pediatría, obligando a los pacientes (muchos de ellos adultos mayores) a enfrentar largas esperas a la intemperie en una zona donde el frío ya empieza a castigar.

Mientras el Gobierno Provincial promociona la implementación de historias clínicas digitales, chatbots e inteligencia artificial, en las guardias y lavaderos la situación es de precariedad absoluta. Albano mencionó que en el hospital de Cipolletti se atienden pacientes de terapia intensiva en la guardia porque no se habilita un sector nuevo, mientras que en otros centros se lava la ropa con agua fría desde hace tres años por falta de mantenimiento.

«Vemos propagandas de que se está modernizando, pero la realidad concreta para dar respuesta a la demanda sigue siendo deficiente», señaló la referente, agregando que incluso el personal de mantenimiento carece de insumos básicos: «Muchos traen sus elementos desde su casa; hay veces que me ha pasado ir a pedir una pinza y no tienen».

La crisis se profundiza con la pérdida de recurso humano. Según datos de ASSPUR, ciudades como Bariloche, Cipolletti y Viedma han sufrido bajas de entre 200 y 250 trabajadores en sus plantas generales. Esto genera un efecto dominó donde el personal administrativo termina realizando tareas de maestranza o vigilancia para cubrir los baches.

Respecto al diálogo con el Ejecutivo, Albano fue tajante: «El gobernador Weretilneck se comprometió en el aniversario de El Bolsón a recibirnos… pero no estamos teniendo diálogo». Desde el sindicato exigen la apertura urgente de la Mesa de Salud no solo para discutir salarios «deteriorados», sino para establecer un plan de contingencia real antes de que el invierno agrave aún más la situación.

«Es caótico lo que está pasando en salud pública», concluyó la dirigente, advirtiendo que el sistema hoy sobrevive gracias al esfuerzo de trabajadores que operan en un estado de «explotación» y sin el descanso necesario.

Por favor comparte!

Por Lucas Roche

✒Lic. Analista y Asesor Político💡 Especialista en Marketing y 🗣Discurso Político📊Campañas Electorales #elpolitologoyelpolitico @lucasroche_politologo